El ministro Luis Caputo somete hoy a su primera prueba el programa de financiamiento local con la emisión del Bonar 2029. El bono, que vence fuera del mandato de Milei, busca hasta USD 2.000 millones sin tope inicial en la licitación, a diferencia de las colocaciones anteriores de 2027 y 2028. La medida busca aprovechar el pago reciente de USD 4.200 millones en cupones para captar reinversiones de inversores locales.

El mercado observará especialmente la tasa resultante. Especialistas estiman que debería ubicarse entre 8 y 8,5 por ciento para resultar atractiva. Lograr cerca de USD 1.000 millones ya se consideraría un éxito, mientras que alcanzar el máximo total validaría la estrategia de depender del mercado doméstico para cubrir USD 6.000 millones en 2026. La ausencia de límite inicial reduce el riesgo de subasta fallida, pero también expone la capacidad real de absorción del Tesoro en un contexto de liquidez temporalmente elevada.
Para 2027 el desafío se intensifica: el Gobierno planea colocar USD 5.000 millones en un año electoral. Aunque los supuestos oficiales son conservadores, cualquier deterioro del ánimo inversor ante la incertidumbre política podría complicar el objetivo. La licitación de hoy funcionará como termómetro temprano de la confianza doméstica en la deuda bajo el actual esquema.
