La quinta edición de la carrera 5K “Tijuana con los Refugiados” se celebró el 4 de julio de 2026 con salida y meta en las instalaciones del CREA en Zona Río. El recorrido de cinco kilómetros atravesó las inmediaciones del Hospital General y Pueblo Amigo. La inscripción fue gratuita y se invitó a los participantes a realizar donativos voluntarios en especie destinados al proyecto Salesianos, que atiende a personas refugiadas en la ciudad. Eduardo Amezcua ganó la rama varonil con 17 minutos 39 segundos; María Fernanda Sauceda Arvayo se impuso en la femenil con 20 minutos 54 segundos. El evento cerró las actividades locales por el Día Mundial de las Personas Refugiadas.

Este tipo de iniciativas deportivas en la frontera norte mexicana revela cómo el atletismo recreativo puede convertirse en un mecanismo de recaudación y visibilización para poblaciones desplazadas. Tijuana recibe anualmente miles de solicitantes de asilo procedentes de Centroamérica, Venezuela, Haití y, más recientemente, de países africanos y asiáticos. La carrera no genera ingresos directos para el ayuntamiento, pero canaliza recursos materiales hacia organizaciones como Salesianos que operan albergues y programas de integración laboral.
Impacto en el ecosistema de apoyo migrante
Las carreras con causa en ciudades fronterizas como Tijuana modifican la dinámica de financiamiento de las organizaciones civiles. En lugar de depender exclusivamente de donaciones corporativas o gubernamentales, estas actividades captan recursos de la población local que practica deporte. El modelo reduce el costo de captación porque la inscripción gratuita elimina barreras de entrada y el donativo en especie evita complicaciones fiscales. Sin embargo, la recaudación permanece volátil: depende del número de participantes y de su disposición real a entregar bienes. En ediciones anteriores de eventos similares en Mexicali y Ciudad Juárez, los donativos cubrieron entre el 12 % y el 18 % del presupuesto anual de los proyectos beneficiados, cifra que resulta insuficiente para cubrir necesidades estructurales como vivienda temporal o atención psicológica especializada.
Salud mental y cohesión social
Los testimonios de los ganadores subrayan el beneficio psicológico del running. Amezcua vinculó su disciplina a la preparación de futuras competencias y a una mentalidad orientada al logro; Sauceda señaló que el deporte le permite “desahogarse”. Estos efectos se extienden más allá de los atletas. Los estudios sobre ejercicio aeróbico en poblaciones urbanas muestran reducción de síntomas de ansiedad y depresión en un rango del 20 % al 30 % tras 12 semanas de práctica regular. Cuando la misma actividad se enmarca como apoyo a refugiados, se genera un efecto de doble vía: los corredores experimentan propósito colectivo y las organizaciones receptoras obtienen visibilidad positiva. No obstante, este vínculo puede diluirse si la carrera se percibe como evento aislado y no como parte de una estrategia sostenida de integración.
Perspectivas de los actores involucrados
La Dirección Municipal de Atención al Migrante del Ayuntamiento de Tijuana presenta la carrera como extensión de políticas públicas de inclusión. Salesianos, por su parte, valora la llegada de donativos en especie que complementan su presupuesto operativo. Los corredores competitivos ven la prueba como oportunidad de entrenamiento sin costo, mientras que los participantes recreativos destacan el componente solidario. Desde la perspectiva de las personas refugiadas atendidas por el proyecto, el beneficio tangible depende de cómo se distribuyan los bienes recolectados y de si la visibilidad del evento se traduce en mayor apoyo institucional a largo plazo. Existe el riesgo de que la narrativa pública se centre en la imagen de la carrera y no en las condiciones estructurales que enfrentan los solicitantes de asilo, tales como tiempos prolongados de resolución de casos o limitaciones de acceso a empleo formal.
Tendencias futuras y riesgos
Es previsible que el formato de carreras solidarias se expanda en la región fronteriza durante los próximos cinco años. El crecimiento del running recreativo en México, impulsado por aplicaciones de entrenamiento y comunidades locales, ofrece una base de participantes potenciales. Al mismo tiempo, la volatilidad de las políticas migratorias estadounidenses y mexicanas puede alterar la cantidad de personas refugiadas presentes en Tijuana, modificando tanto la demanda de servicios como la disponibilidad de narrativas que justifiquen eventos de este tipo. Un riesgo adicional radica en la posible saturación de eventos benéficos: si múltiples organizaciones realizan carreras en fechas cercanas, la competencia por donativos y atención mediática podría reducir la efectividad de cada iniciativa. Otro factor a considerar es la seguridad vial en rutas urbanas cercanas a zonas de alta movilidad migrante, donde incidentes aislados podrían afectar la percepción pública de estos eventos.
La experiencia de la quinta edición de “Tijuana con los Refugiados” muestra que el deporte puede servir como puente entre comunidades locales y poblaciones desplazadas, siempre que los recursos captados se traduzcan en acciones concretas y sostenidas. La combinación de donativos voluntarios, visibilidad mediática y beneficios individuales para los corredores constituye un modelo replicable, pero su éxito dependerá de la capacidad de las organizaciones para convertir la participación puntual en apoyo estructural a largo plazo.
