La Ciudad de México plantará un millón de árboles nativos antes de 2030 como parte de una estrategia de reforestación urbana contra el cambio climático. El programa comenzó en Iztacalco, la alcaldía con menor presencia arbórea, y contempla intervenir camellones, banquetas, avenidas y otros espacios grises de la capital.
Una meta urbana con prioridad territorial
Durante este año se prevé sembrar 100 mil ejemplares, principalmente en las alcaldías de la zona oriente. La administración local busca elevar posteriormente el ritmo a 200 mil árboles por año. También abrirá una convocatoria para que vecinos autoricen plantaciones frente a sus viviendas e incorporará a escuelas de educación básica, con el objetivo de involucrar a niñas y niños en las labores de reforestación.

La Secretaría del Medio Ambiente informó que se utilizarán especies como cazahuate, colorín, palo verde, fresno y ceiba. Según la dependencia, son árboles adecuados para las condiciones de la ciudad porque cuentan con raíces compatibles con las banquetas, contribuyen a limpiar el aire y favorecen la polinización. La selección de especies será decisiva para evitar que la expansión del arbolado genere daños en la infraestructura urbana o sobreviva con mantenimiento insuficiente.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada, planteó que los árboles produzcan un millón de “puntos de sombra” al término de su administración y anunció conversaciones con las 16 alcaldías para sumar otros 500 mil ejemplares, con metas anuales específicas. La estrategia pretende avanzar hacia la regla internacional 3-30-300: que cada persona pueda ver tres árboles desde su vivienda, que las colonias alcancen 30% de cobertura arbórea y que exista un espacio verde público de al menos 300 metros para cada ciudadano. El desafío será convertir la cifra de plantaciones en cobertura permanente, mediante riego, vigilancia y reposición de ejemplares.
