El Gobierno de la Ciudad de México intensificó las labores de supervisión y ordenamiento en la Alameda Central con el fin de contener el avance del comercio informal y preservar los espacios destinados al tránsito peatonal. La Secretaría de Gobierno capitalina explicó que las acciones buscan mantener despejadas las áreas de circulación, facilitar la movilidad diaria de miles de personas y reforzar las condiciones de seguridad en uno de los puntos más concurridos del Centro Histórico.
Operativo permanente con líneas de contención
Las tareas están a cargo de la Subsecretaría de Programas de Alcaldías y Reordenamiento de la Vía Pública, que coordina recorridos diarios junto con personal de Defensores del Espacio Público y elementos de la Policía Auxiliar. Se instalaron líneas de contención que buscan impedir que los puestos ambulantes vuelvan a ocupar banquetas, pasillos y accesos principales. Las autoridades indicaron que la vigilancia será continua y que se ajustará según la evolución de la ocupación irregular en la zona.
La Alameda Central recibe una alta afluencia de visitantes, trabajadores y residentes debido a su cercanía con sitios turísticos, culturales y comerciales. El gobierno local considera que la presencia constante de comercio informal dificulta el libre desplazamiento y genera riesgos para la seguridad de quienes transitan diariamente por el lugar.

Antecedentes del comercio informal en el Centro Histórico
El comercio ambulante ha formado parte de la vida cotidiana en el Centro Histórico durante décadas. Diversos estudios locales han documentado que miles de personas dependen de esta actividad para obtener ingresos, aunque también han señalado que su expansión descontrolada afecta la accesibilidad de espacios públicos y la imagen de zonas patrimoniales. En la Alameda Central, el fenómeno se ha repetido en ciclos: operativos de desalojo seguidos de reocupaciones graduales cuando la vigilancia disminuye.
El secretario de Gobierno, César Cravioto, reconoció que el comercio informal representa uno de los principales desafíos para la administración actual. Adelantó que el esquema de vigilancia será reorganizado y reforzado para evitar que los puestos regresen a las áreas que deben permanecer libres. Las autoridades locales han señalado que los operativos continuarán con el objetivo de prevenir nuevos desbordamientos y mantener despejados los recorridos peatonales.
Reacciones de diferentes actores
Organizaciones de comerciantes informales han expresado en ocasiones anteriores que las medidas de reordenamiento afectan sus medios de sustento y solicitan espacios alternativos o programas de regularización. Por otro lado, residentes y asociaciones vecinales han manifestado que la ocupación irregular de banquetas dificulta el acceso a edificios, comercios establecidos y transporte público, además de generar condiciones de inseguridad en horarios nocturnos.
Especialistas en espacio público consultados por medios locales han señalado que la solución requiere combinar vigilancia efectiva con opciones de reubicación o reconversión laboral para quienes dependen de esta actividad. Hasta ahora, el gobierno capitalino no ha detallado nuevos programas de apoyo económico ni plazos específicos para la reubicación de vendedores.
Impacto en la movilidad y el turismo
La zona de la Alameda Central concentra flujos importantes de turistas nacionales e internacionales, especialmente durante fines de semana y periodos vacacionales. La presencia de puestos ambulantes en pasillos principales reduce el ancho útil de las banquetas y obliga a los peatones a desplazarse por la calle, incrementando el riesgo de accidentes. Autoridades de la Secretaría de Seguridad Ciudadana han reportado que la congestión peatonal también facilita incidentes de robo en horarios de alta afluencia.
El gobierno capitalino busca evitar que la ocupación irregular se extienda hacia otras calles aledañas. Para ello, se mantendrán recorridos conjuntos entre dependencias locales y se evaluará el desempeño de las líneas de contención instaladas recientemente. El objetivo declarado es lograr un equilibrio entre el derecho al trabajo y la preservación del espacio público como bien común.
Funcionarios locales han indicado que los operativos forman parte de una estrategia más amplia de ordenamiento en el Centro Histórico, que incluye otras plazas y corredores comerciales. No se han anunciado cambios en la normatividad vigente ni sanciones adicionales más allá de las ya contempladas en los reglamentos de la ciudad.
