CFE y Polaris firman contrato para tres centrales

La Comisión Federal de Electricidad y la empresa canadiense Polaris formalizaron el pasado 3 de julio un contrato mixto de 30 años que contempla la construcción de tres centrales eléctricas con una inversión superior a los 200 millones de dólares. El esquema permite que ambas partes compartan riesgos, costos y beneficios a lo largo de tres décadas, un modelo que busca acelerar la incorporación de nueva capacidad sin que la CFE asuma la totalidad del desembolso inicial.

El acuerdo se produce en un momento en que el sistema eléctrico nacional requiere incorporar capacidad firme que complemente la generación renovable variable. Las tres plantas, cuya ubicación exacta aún no se ha revelado, operarán bajo reglas de despacho coordinado con el Centro Nacional de Control de Energía, lo que implica que su producción podrá responder a las necesidades de confiabilidad del sistema en horas de mayor demanda.

Condiciones que favorecen el esquema mixto

El modelo de asociación mixta reduce la presión sobre las finanzas de la CFE al distribuir la inversión inicial. Polaris aporta capital, tecnología y experiencia en proyectos de ciclo combinado o generación flexible, mientras que la empresa estatal proporciona el terreno, la conexión a la red y la garantía de compra de energía a largo plazo. Esta estructura contractual ha demostrado en otros países que permite concluir proyectos en plazos más cortos que los esquemas tradicionales de licitación pública.

Riesgos y beneficios para el sistema eléctrico

La participación de un socio extranjero introduce estándares de operación y mantenimiento que pueden elevar la disponibilidad de las unidades. Sin embargo, el contrato también genera obligaciones de pago en dólares que la CFE deberá cubrir independientemente del comportamiento del tipo de cambio. Los analistas del sector observan que la estabilidad regulatoria durante los próximos años será determinante para que el proyecto mantenga su rentabilidad esperada y no se trasladen costos adicionales a las tarifas finales.

Además, el acuerdo contempla cláusulas de transferencia tecnológica que podrían beneficiar a proveedores nacionales de equipo y servicios de ingeniería. Si se cumplen los objetivos de contenido nacional establecidos, la cadena de suministro mexicana podría absorber parte de los 200 millones de dólares en contratos secundarios, generando empleo calificado en las regiones donde se instalen las plantas.

Perspectivas de expansión futura

La firma de este contrato abre la puerta a que otras empresas internacionales evalúen esquemas similares con la CFE. El interés de Polaris se concentra en proyectos que combinen generación eficiente con flexibilidad operativa, características que el sistema requiere para integrar mayores volúmenes de energía eólica y solar. Si los resultados operativos de estas tres centrales resultan positivos, es probable que el modelo se replique en otras zonas del país con déficit de capacidad.

El plazo de 30 años obliga a ambas partes a definir desde ahora mecanismos de revisión periódica que permitan ajustar parámetros técnicos y financieros ante cambios en los precios de combustibles o en las políticas de descarbonización. La experiencia internacional muestra que los contratos de esta duración requieren revisiones quinquenales para evitar desequilibrios que afecten la viabilidad del proyecto.

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