China consolida su rol pese a aranceles de Sheinbaum

El informe de Banorte confirma que China mantiene su posición como segundo socio comercial de México a pesar de los aranceles de hasta 50 por ciento aplicados desde enero de 2026. El déficit acumulado en los últimos doce meses llegó a 123 mil 300 millones de dólares, cerca de los máximos históricos registrados desde la adhesión china a la OMC en 2001. Las exportaciones mexicanas hacia China crecen a tasas de doble dígito, mientras las importaciones chinas avanzan con mayor lentitud, concentradas en equipo electrónico y maquinaria que representan el 58 por ciento del total.

El déficit se estabiliza por exportaciones mexicanas

La estabilización del déficit comercial obedece principalmente al aumento de ventas mexicanas hacia el mercado chino. Este fenómeno contrasta con la narrativa habitual que presenta los aranceles como medida exclusivamente restrictiva. Los datos muestran que las importaciones chinas de autos ensamblados y autopartes también mantienen su ritmo, lo que indica que la demanda mexicana por productos intermedios sigue siendo estructural y no se corrige fácilmente con medidas arancelarias aisladas.

China consolida su rol pese a aranceles de Sheinbaum

Integración en cadenas globales de valor

Uno de los hallazgos más relevantes es que el 35.2 por ciento de las importaciones chinas corresponde a componentes electrónicos como circuitos, semiconductores y transformadores. Esta composición revela que México no solo importa bienes de consumo final, sino que participa activamente en cadenas de suministro donde China suministra insumos clave para la industria de exportación mexicana hacia Estados Unidos. Los aranceles elevados encarecen estos insumos y pueden reducir la competitividad de las plantas mexicanas en el marco del T-MEC.

Perspectiva de los sectores manufactureros mexicanos

Los fabricantes de automóviles y electrodomésticos enfrentan costos más altos por la imposición arancelaria, lo que reduce márgenes o fuerza el traslado de esos costos a precios finales. Al mismo tiempo, los exportadores de productos agropecuarios y minerales hacia China obtienen mayores ingresos por el crecimiento de sus ventas. Esta asimetría genera tensiones internas entre distintos gremios industriales que no se resuelven con una política comercial uniforme.

La postura de las autoridades mexicanas

El gobierno de Claudia Sheinbaum justifica los aranceles como herramienta para proteger industrias nacionales y reducir el déficit crónico. Sin embargo, el mismo informe de Banorte señala que el déficit se ha estabilizado precisamente por el dinamismo exportador hacia China, lo que cuestiona la efectividad de la medida para corregir el desbalance estructural. Las autoridades parecen priorizar la señal política frente a Estados Unidos por encima de un análisis detallado de las cadenas de valor que vinculan a México con China.

Riesgos de escalada y represalias

El principal riesgo radica en una posible respuesta china que afecte las exportaciones mexicanas de productos primarios, actualmente en expansión. Otro escenario preocupante es que el endurecimiento arancelario complique las negociaciones con Estados Unidos en torno al T-MEC, ya que Washington podría interpretar que México no controla suficientemente el flujo de componentes chinos hacia el mercado norteamericano. Ambos riesgos dependen de la evolución de las relaciones trilaterales en los próximos dos años.

Escenarios hacia 2028

Si las exportaciones mexicanas hacia China mantienen su ritmo actual, el déficit podría estabilizarse en torno a 120 mil millones de dólares anuales sin necesidad de medidas adicionales. En cambio, una desaceleración de la demanda china por materias primas mexicanas podría ampliar nuevamente el desbalance y presionar al gobierno a endurecer aún más la política comercial. La variable decisiva será la capacidad de México para diversificar sus proveedores de componentes electrónicos más allá de China sin sacrificar competitividad.

Artículos relacionados

Últimos artículos