China rechaza acusaciones por transbordos

China negó las acusaciones de Washington de usar terceros países para ocultar el origen de sus exportaciones y eludir aranceles estadounidenses. El Ministerio de Comercio calificó de “falsa narrativa” el informe de la Casa Blanca, que atribuye a esas prácticas pérdidas multimillonarias y destrucción de empleos en Estados Unidos.

Aranceles y cadenas globales

Pekín sostiene que el problema no es el comercio internacional ni las operaciones de inversión en México, Canadá o el Sudeste Asiático, sino los aranceles diferenciados impuestos por Estados Unidos. Según China, esas medidas fragmentan las cadenas de suministro, elevan costos y trasladan la incertidumbre a empresas instaladas en múltiples países.

El documento estadounidense acusa a compañías chinas de realizar en terceros mercados tareas como etiquetado, embalaje, costura o inspección para acceder a condiciones arancelarias más favorables. La disputa revela una dificultad central: distinguir entre una transformación productiva legítima dentro de cadenas regionales y una maniobra destinada a alterar el origen aduanero de una mercancía.

Una fricción antes de la cumbre

La controversia surge antes de la visita de Estado de Xi Jinping a Washington, prevista para el 24 de septiembre, y añade presión a una agenda ya marcada por semiconductores, inteligencia artificial y tierras raras. Aunque ambos gobiernos mostraron distensión en mayo, el choque por los transbordos confirma que la competencia comercial sigue condicionando la relación estratégica entre las dos mayores economías del mundo.

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