Citi advierte menor crecimiento en México por retrasos en T-MEC

Julio Ruiz, economista en jefe de Citi para México, ha señalado que la economía mexicana enfrenta un escenario con menos impulsores capaces de acelerar su expansión durante la segunda mitad de 2026 y hacia 2027. El banco mantiene por ahora proyecciones de 1.1 por ciento para este año y 2 por ciento para el próximo, aunque advierte riesgos a la baja si las negociaciones sobre el futuro del T-MEC continúan prolongándose sin definiciones claras.

Negociaciones bilaterales como freno principal

Las pláticas entre México y Estados Unidos, que se suman a la revisión sexenal concluida sin acuerdo de extensión por 16 años, han dejado en pausa decisiones de inversión relevantes. Ruiz explica que el mercado ya había descontado la ausencia de una prórroga inmediata el pasado 1 de julio, pero lo que aún no se refleja plenamente en las previsiones es una negociación que pudiera extenderse durante tres o cinco años más. Esta dilatación mantiene a los inversionistas en posición de espera, especialmente aquellos que evalúan ampliar capacidad productiva en el país.

La entrada en vigor de nuevos aranceles estadounidenses sobre importaciones de alrededor de 60 países, incluido México, añade otra capa de complejidad. Aunque los productos que cumplen las reglas de origen del T-MEC quedarían exentos, la incertidumbre sobre qué mercancías aplicarán exactamente genera cautela adicional entre las cadenas de suministro norteamericanas.

Impacto diferenciado en sectores productivos

El sector automotriz y el de electrodomésticos, altamente integrados a las cadenas regionales, son los más expuestos a cualquier retraso prolongado. Empresas que ya operan plantas en estados como Guanajuato, Jalisco y Nuevo León evalúan postergar expansiones hasta contar con reglas comerciales estables. En contraste, industrias orientadas al mercado interno, como la construcción o ciertos servicios, muestran menor sensibilidad inmediata, aunque también resentirán la falta de derrame de inversión extranjera directa.

Los datos de producción industrial de mayo ya apuntan a una moderación, y el efecto económico del Mundial resultó menor al esperado en algunas actividades de servicios. Citi calcula un crecimiento anual de 1.5 por ciento para el segundo trimestre, cifra que podría revisarse si las señales de estancamiento se prolongan.

Perspectivas de gobierno, empresas y analistas

Desde el gobierno mexicano se insiste en que la infraestructura planeada actuará como motor complementario, aunque Citi mantiene cautela y espera evidencias concretas de ejecución antes de incorporar ese factor a sus pronósticos. Las empresas extranjeras, por su parte, siguen considerando a México como pieza clave en las cadenas productivas de Norteamérica, pero condicionan nuevos desembolsos a mayor certidumbre regulatoria. Analistas independientes encuestados por el propio Citi ubican el consenso de mercado en 1.8 por ciento para 2027, una cifra ligeramente superior a la proyección del banco, lo que refleja la brecha de expectativas generada por la indefinición del tratado.

Riesgos de una negociación extendida

Si las rondas bilaterales, cuya cuarta entrega está prevista para septiembre, no producen avances tangibles, la probabilidad de que Citi revise a la baja su estimado de 2 por ciento para 2027 aumenta de manera significativa. Una negociación que se arrastre varios años reduciría el atractivo de México frente a otros destinos de nearshoring que ofrecen mayor previsibilidad en plazos más cortos. El tercer trimestre de este año emerge como momento crítico: cualquier señal clara de acuerdo, aunque no sea la extensión formal del T-MEC, podría empezar a destrabar decisiones de inversión, mientras que mensajes de más rondas y dilaciones prolongadas tendrían el efecto contrario.

El escenario base de Citi sigue siendo que los tres socios alcanzarán un entendimiento que preserve la integración productiva de Norteamérica, dada la importancia mutua de las cadenas de valor. Sin embargo, el costo de la espera se mide en proyectos postergados y en una recuperación de la inversión más lenta de lo anticipado originalmente. La falta de claridad sobre las reglas que regirán el comercio regional mantiene el principio de “esperar y ver” como estrategia predominante entre quienes evalúan ampliar operaciones en el país.

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