Clase Azul busca que su nueva Hacienda en Jalisco se convierta en una plataforma para el turismo de reuniones, congresos y convenciones, un giro que amplía el modelo tradicional de las casas tequileras. La firma de ultra lujo está adaptando experiencias antes concebidas para grupos reducidos a formatos de mayor escala, mientras la industria enfrenta un entorno competitivo y una crisis por la sobreoferta de agave.
De experiencias contenidas a grupos más amplios
La estrategia parte de un cambio en la forma de recibir visitantes. Voceros de la marca explicaron que en Los Cabos, donde se instaló su primer brand home, predominó durante años una lógica de contención: las experiencias de maridaje y Taste of Culture se limitaban a mesas de hasta ocho personas para conservar un control estricto del servicio. La demanda del mercado abrió oportunidades que llevaron a revisar ese esquema, según Yared Reding, gerente general de La Hacienda Clase Azul.

Con esa apertura, La Hacienda diseñó recorridos y actividades para eventos de mayor tamaño. La oferta contempla visitas a las fábricas de tequila y cerámica, donde los asistentes pueden acercarse a procesos artesanales; catas de ediciones limitadas e íconos de la marca; menús de maridaje de hasta siete tiempos, y acceso a la cava para probar tequilas inéditos directamente de la barrica. La empresa proyecta además incorporar experiencias interactivas de jimado en los campos de agave y abrir un restaurante frente a las plantaciones.
Un segmento que exige aprendizaje especializado
La entrada de una marca tequilera de ultra lujo al negocio de congresos y convenciones requiere aprendizaje acelerado y colaboración con especialistas del sector, de acuerdo con los voceros. El reto consiste en trasladar una propuesta basada en exclusividad, atención controlada y productos limitados hacia reuniones corporativas o grupales sin perder los atributos que distinguen a la marca. La Hacienda en Tepatitlán de Morelos es la pieza con la que Clase Azul busca atender esa demanda desde Jalisco.
La expansión turística acompaña una estrategia comercial internacional. Clase Azul tiene presencia en 114 países y se mantiene como la marca de tequila premium número uno en Estados Unidos desde antes de la pandemia de Covid-19, según la compañía. Asia es actualmente su mercado de mayor crecimiento y, de acuerdo con sus voceros, la firma se ha posicionado como líder en ese continente. En México, su consumo se concentra en Baja California Sur, especialmente Los Cabos, además de Monterrey, Ciudad de México y Riviera Maya; el objetivo ahora es que el consumidor nacional adopte la marca como propia.
La presión de la sobreoferta de agave
El desarrollo de nuevas experiencias ocurre mientras el sector tequilero atraviesa una crisis por la sobrepoblación de campos de agave. La caída en los precios de la materia prima ha derivado en abandono de plantaciones en Jalisco. Ante ese panorama, la firma señaló que su estrategia se enfoca en preservar la calidad y apoyar directamente a productores locales. La dimensión agrícola del estado es central para esa situación: la Cámara Nacional de la Industria Tequilera reporta que Jalisco concentra 75.1% de la producción de agave utilizada para elaborar la bebida.
