Colombia eleva saldo

El terremoto de magnitud 7.4 que sacudió el centro y suroeste de Colombia el 10 de agosto dejó hasta este domingo un saldo de 289 muertos, 4,187 heridos y 143 desaparecidos, mientras los equipos de emergencia comienzan a desplazar su trabajo desde la búsqueda de sobrevivientes hacia la recuperación de cuerpos entre estructuras colapsadas. La actualización fue difundida por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y refleja una emergencia que sigue abierta, aunque con una ventana cada vez más estrecha para hallar personas con vida.

El sismo ocurrió a las 7:34 de la mañana con epicentro en San José del Palmar, departamento del Chocó, según el Servicio Geológico Colombiano, que lo catalogó como el evento de mayor magnitud registrado en el país en el siglo XXI. En una semana, las cifras se han movido conforme las autoridades depuran listas de víctimas y desaparecidos, una tarea necesaria en desastres de gran escala pero que también muestra la magnitud del colapso administrativo y humano generado por el movimiento telúrico.

Rescate que se vuelve recuperación

En Cali, una de las ciudades más castigadas, los bomberos y rescatistas siguen trabajando entre toneladas de concreto, ladrillo y acero en edificios derrumbados. El capitán Alberto Hernández explicó a Reuters que las labores deben ejecutarse con método y apoyo de ingeniería para no agravar los daños ni poner en riesgo a quienes participan en la operación. Su descripción marca el punto de inflexión de la emergencia: la prioridad sigue siendo localizar víctimas, pero el margen para encontrar sobrevivientes ya se reduce de forma drástica.

Las réplicas registradas después del evento principal han mantenido inestable la zona y obligan a evaluar cada estructura antes de introducir maquinaria pesada. Esa precaución prolonga los tiempos de respuesta, pero evita nuevos derrumbes sobre equipos de rescate y vecinos que colaboran en las tareas. Las autoridades prevén que, una vez concluida la recuperación de víctimas, comenzará una fase de demolición controlada de los inmuebles irrecuperables y retiro masivo de escombros.

Balance humano y material

El reporte consolidado de la UNGRD señala además 354 personas rescatadas y 185,016 damnificadas. El desastre afectó 15 departamentos y alrededor de 450 municipios, con 26,945 viviendas destruidas, 127,557 averiadas y 66 edificios colapsados. También se reportan daños en hospitales, escuelas, carreteras, acueductos y puentes, una combinación que extiende la emergencia más allá del número de víctimas y la convierte en una crisis de infraestructura y servicios básicos.

Las ciudades más golpeadas son Cali, Pereira, Quibdó, Manizales y Buenaventura. Cali, con cerca de 2.2 millones de habitantes, registró derrumbes de edificios residenciales y afectaciones en hospitales. Pereira concentra otra parte importante de las víctimas y mantiene a numerosas familias en refugios temporales, mientras continúan los esfuerzos por atender incluso a mascotas heridas o separadas de sus dueños durante el sismo.

Albergues, ayuda y reconstrucción

Miles de personas siguen fuera de sus hogares, ya sea en albergues, espacios públicos o viviendas de familiares, después de perder sus casas o recibir instrucciones de no regresar por riesgo estructural. Entre los casos que ilustran el drama está el de Claudia Galeano, de 53 años, quien perdió su vivienda en Pereira; su padre fue hallado con vida entre los escombros, pero murió después en un hospital. Esa secuencia resume el carácter tardío y prolongado del impacto: el sismo no termina cuando cesa el movimiento, sino cuando se estabiliza el duelo y comienza la reconstrucción.

En Bogotá, el estadio El Campín funciona como centro de recepción de alimentos, ropa, frazadas, artículos de higiene y medicamentos destinados a las zonas afectadas. El Banco Mundial desembolsó 200 millones de dólares para apoyo inmediato y posterior reconstrucción, mientras el empresario Jaime Gilinski anunció una aportación de 150 mil millones de pesos colombianos, unos 47.9 millones de dólares, para hospitales y escuelas en Cali. La familia Santo Domingo había comprometido antes otros 32 millones de dólares.

El desafío para el nuevo gobierno

La tragedia también pone a prueba al presidente Abelardo De La Espriella, quien asumió el cargo el 7 de agosto y enfrenta su primera gran emergencia nacional apenas una semana después de tomar posesión. La UNGRD confirmó que el nuevo gobierno asumió directamente la coordinación de la respuesta. A falta de una cifra definitiva sobre el costo total de la reconstrucción, el principal reto será sostener la asistencia inmediata sin retrasar la rehabilitación de viviendas, escuelas, hospitales y redes de agua en un país que aún cuenta sus muertos y desaparecidos.

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