El intercambio de bienes entre la Unión Europea y Estados Unidos alcanzó el año pasado los 875.000 millones de euros, una cifra sin precedentes que se produjo en medio de tensiones arancelarias persistentes. Según el estudio del Instituto Económico Alemán (IW) difundido el 3 de julio de 2026, las exportaciones europeas hacia el mercado estadounidense crecieron un 7,7 % hasta 580.000 millones de euros, mientras las importaciones procedentes de EE.UU. aumentaron un 2,2 % hasta 295.000 millones. Este resultado elevó el superávit comercial de la UE a casi 285.000 millones de euros.
El aumento de las exportaciones se explica en parte por la anticipación de envíos antes de que entraran en vigor nuevos aranceles en abril de 2025. Sin embargo, la economista del IW Samina Sultan advirtió que la primera impresión resulta engañosa: el sector manufacturero europeo sufrió un impacto claro, especialmente en Alemania.

Daño concentrado en la industria automovilística
Las exportaciones de automóviles y piezas de la UE hacia Estados Unidos cayeron un 20,4 % en 2025. Alemania, responsable de casi dos tercios de esos envíos, registró una contracción del 18,9 %. El retroceso refleja la vulnerabilidad de la cadena de suministro automotriz alemana ante barreras arancelarias que encarecen los componentes y reducen la competitividad de los vehículos fabricados en Europa. En contraste, Irlanda logró un incremento del 52,7 % gracias a productos farmacéuticos y químicos que quedaron exentos de los gravámenes.
La mayoría de los Estados miembros de la UE vieron descender sus ventas de bienes a Estados Unidos. Solo República Checa, Italia, Dinamarca y Finlandia registraron crecimientos modestos, entre el 5,1 % y el 10,8 %. Este patrón revela una redistribución geográfica del comercio intraeuropeo que beneficia a países con perfiles exportadores menos expuestos a los sectores gravados.
El comercio de servicios alcanza también máximo histórico
El intercambio transatlántico de servicios alcanzó 865.000 millones de euros, otro récord. En esta categoría la UE registró un déficit de 178.000 millones de euros, impulsado principalmente por derechos de propiedad intelectual que representaron más del 40 % de las importaciones europeas de servicios desde EE.UU. y crecieron un 13,7 %. El estudio del IW señala que la relación comercial global resulta más equilibrada cuando se suman bienes y servicios.
No obstante, el conflicto arancelario también afectó al sector servicios. Las importaciones de servicios turísticos procedentes de EE.UU. descendieron alrededor del 8 %, atribuible a una menor afluencia de visitantes europeos al otro lado del Atlántico. Esta caída ilustra cómo las tensiones comerciales pueden generar efectos indirectos que van más allá de los bienes gravados.
El acuerdo de Turnberry y la incertidumbre futura
El informe recuerda que el acuerdo comercial de Turnberry benefició de forma asimétrica a Estados Unidos, pero constituyó una solución viable que ambas partes deberían respetar. Las nuevas amenazas arancelarias, según el IW, generarían mayor incertidumbre y obstaculizarían las actividades comerciales a ambos lados del Atlántico. Esta advertencia cobra relevancia en un contexto donde las cadenas de suministro ya muestran señales de ajuste anticipado.
La evolución del comercio transatlántico en 2025 pone de manifiesto la capacidad de resiliencia de las economías europeas y estadounidense, pero también evidencia los costos sectoriales que no se reflejan en las cifras agregadas. La diversificación de mercados y la protección de industrias estratégicas como la automovilística alemana seguirán siendo prioridades para los responsables de política comercial en los próximos años.
