El repunte observado en indicadores como el IGAE y la inversión durante los primeros meses de 2026 genera una lectura inicial positiva. Sin embargo, el análisis del CEESP revela que este avance se sustenta principalmente en un efecto estadístico derivado de bases de comparación reducidas. La recuperación mensual del 1.2% en la actividad global y el alza anual del 2.2% no logran desplazar el tono cauteloso que prevalece entre empresarios y consumidores.
Esta discrepancia entre datos agregados y percepciones introduce un primer riesgo estructural: la posibilidad de que el crecimiento se mantenga por debajo de su potencial durante varios trimestres consecutivos. La inversión, que registró un avance mensual del 4% tras 19 meses de contracción, podría revertirse si la confianza no atraviesa el umbral positivo.

Revisión anual del T-MEC y cadenas de suministro
La decisión de Estados Unidos de convertir las revisiones del T-MEC en un ejercicio anual hasta 2036 añade una capa de incertidumbre que afecta directamente las decisiones de localización de plantas y cadenas de proveeduría. Empresas que contemplaban ampliar operaciones en México ahora evalúan escenarios de mayor volatilidad regulatoria. Este factor externo puede traducirse en postergación de proyectos de capital fijo, especialmente en sectores automotriz y electrónico.
Al mismo tiempo, la perspectiva de revisiones frecuentes ofrece una ventana para que México negocie salvaguardas más sólidas en materia de reglas de origen y resolución de disputas. Si se aprovecha con anticipación, este mecanismo podría convertirse en una herramienta de certidumbre a mediano plazo, siempre que el diálogo bilateral avance con resultados concretos antes de 2027.
Inseguridad y Estado de derecho como freno a la IED
El debilitamiento percibido del Estado de derecho impacta de manera diferenciada según el tamaño de las empresas. Las grandes corporaciones con capacidad de blindaje jurídico y seguridad privada mantienen planes de expansión, mientras que las medianas y pequeñas enfrentan costos operativos crecientes que erosionan márgenes. Esta segmentación puede profundizar la polarización entre empresas que acceden a financiamiento internacional y aquellas que dependen del crédito local.
El resultado probable es una concentración geográfica de la inversión en entidades con menor incidencia delictiva, lo que acentúa desigualdades regionales. Estados del norte y bajío podrían absorber la mayor parte de los flujos, mientras que regiones del sur y sureste enfrentan estancamiento adicional en la formación de capital productivo.
Escenarios de moderación económica
El consenso de analistas consultados por Citi sitúa el crecimiento del PIB mexicano en 1.1% para 2026. Esta proyección incorpora el supuesto de que la confianza permanezca en terreno negativo durante la mayor parte del año. Si la inseguridad y las revisiones del T-MEC se intensifican, el pronóstico podría ajustarse a la baja hacia rangos entre 0.6% y 0.8%.
Por el contrario, una mejora sostenida en indicadores de victimización y avances tangibles en la renegociación comercial podrían elevar la confianza lo suficiente para que la inversión mantenga su ritmo actual. En ese caso, el crecimiento podría acercarse al 1.6%, siempre que la producción industrial continúe su senda de recuperación mensual.
Implicaciones para el consumo y el mercado laboral
La cautela de los consumidores se refleja en decisiones de gasto diferido, particularmente en bienes duraderos. Esta conducta reduce la demanda interna y limita el efecto multiplicador del repunte industrial. Las empresas responden ajustando planes de contratación, lo que mantiene la tasa de desempleo en niveles que, aunque estables, no generan presiones salariales significativas.
El riesgo adicional radica en que una desaceleración prolongada del consumo erosione la recaudación fiscal por IVA y debilité la capacidad del gobierno para sostener programas de transferencia. Esta dinámica podría crear un círculo vicioso entre menor confianza, menor actividad y menor espacio fiscal para políticas contracíclicas.
Observaciones para el diseño de política
Las autoridades enfrentan la necesidad de priorizar acciones que eleven la percepción de seguridad jurídica sin esperar resultados inmediatos en las cifras de criminalidad. Reformas procesales que aceleren la resolución de controversias comerciales y la protección de derechos de propiedad pueden tener un efecto más rápido sobre la confianza empresarial que medidas de gasto público.
En el frente externo, la preparación técnica para las revisiones anuales del T-MEC requiere equipos especializados que anticipen escenarios de renegociación sectorial. La coordinación entre sectores público y privado en este frente puede mitigar parte del riesgo de volatilidad que actualmente pesa sobre las decisiones de inversión.
