Confianza del consumidor alcanza máximo en nueve meses

La confianza de los consumidores mexicanos registró su nivel más alto de los últimos nueve meses, al ubicarse en 45 puntos, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Confianza del Consumidor elaborada conjuntamente por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y el Banco de México (Banxico).

El resultado refleja una mejora del ánimo de los hogares durante el verano, después de un periodo de estancamiento que se prolongó desde finales del año pasado. El repunte estuvo encabezado por las percepciones sobre la situación económica del país, tanto en el momento actual como respecto a los próximos 12 meses. También se observó un mayor optimismo en torno a las condiciones económicas de los hogares.

Un indicador que rompe meses de debilidad

La evolución reciente del índice muestra una trayectoria irregular. Después de alcanzar un máximo histórico en octubre de 2024, la confianza inició una tendencia descendente. El indicador logró estabilizarse entre abril y septiembre de 2025, pero posteriormente retomó el comportamiento a la baja hasta permanecer prácticamente estancado desde diciembre.

Magdaleno Mendoza, analista de Banamex, explicó que la recuperación observada en el verano puede representar un punto de inflexión, aunque todavía no permite afirmar que haya comenzado una fase sostenida de expansión. “La confianza repuntó con fuerza en julio y puede marcar el arranque de una recuperación gradual en los próximos meses, a medida que la actividad económica gane dinamismo y el entorno de incertidumbre se modere”, señaló.

La lectura de los datos exige considerar que la confianza es un indicador de percepción y no una medición directa del ingreso, el consumo o el crecimiento económico. Un avance en el ánimo de los hogares puede anticipar una mayor disposición a comprar, pero también puede revertirse si aumentan la inflación, el desempleo, el costo del crédito o la incertidumbre sobre la economía.

El país concentra la mejora de expectativas

Los componentes vinculados con la economía nacional fueron los que mostraron la recuperación más significativa. La mejor valoración de la situación actual sugiere que los hogares percibieron una menor presión en el entorno económico inmediato, mientras que el avance en las expectativas para el próximo año refleja una visión relativamente más favorable sobre el futuro.

Ese cambio es relevante porque las decisiones de consumo suelen depender no sólo de la capacidad presente de compra, sino también de la seguridad que las familias tienen sobre sus ingresos y empleo. Cuando las expectativas mejoran, algunos hogares pueden estar más dispuestos a realizar adquisiciones de bienes duraderos o a comprometer una parte mayor de su presupuesto. Sin embargo, el dato de confianza, por sí solo, no confirma que esas decisiones ya se hayan materializado.

El optimismo también alcanzó la percepción sobre la economía del hogar. La encuesta no detalla en la información disponible qué factores específicos explicaron esta mejora, por lo que el resultado no permite atribuirla exclusivamente a un aumento de los ingresos o a una reducción de los gastos familiares. La percepción puede responder a una combinación de condiciones laborales, estabilidad de precios, acceso al crédito y expectativas sobre la actividad económica.

La recuperación aún enfrenta incertidumbre

El avance hasta 45 puntos ocurre en un contexto en el que el desempeño de la economía y la confianza empresarial y de los consumidores siguen estrechamente vinculados. Si la actividad productiva gana fuerza, el repunte de las percepciones podría consolidarse mediante mejores oportunidades laborales y mayores ingresos. En cambio, una desaceleración o un deterioro de las condiciones financieras podría limitar el efecto del optimismo sobre el gasto de los hogares.

La advertencia es especialmente importante porque el indicador se mantiene por debajo del máximo alcanzado en octubre de 2024. El nuevo registro representa una mejora frente a los meses recientes, pero no significa que la confianza haya recuperado todo el terreno perdido desde entonces. La comparación con el máximo histórico muestra que el ánimo de los consumidores aún se encuentra en una etapa de recuperación parcial.

El seguimiento de los próximos levantamientos será determinante para establecer si el repunte constituye una variación temporal o el inicio de una tendencia. En particular, será necesario observar si la mejora se extiende a otros componentes de la encuesta, incluyendo la disposición de los hogares para adquirir bienes y las condiciones percibidas para realizar compras importantes.

Un dato favorable, pero todavía preliminar

La información difundida por Inegi y Banxico presenta el avance como el mejor resultado en nueve meses. El texto de referencia señala que el índice llegó a 45 puntos durante junio, mientras que el análisis citado por Banamex ubica el repunte en julio y menciona que la encuesta fue levantada durante los primeros 20 días del mes previo a la publicación. Esta diferencia de referencia temporal debe considerarse al comparar el dato con otras mediciones mensuales.

Más allá de esa precisión, el resultado confirma un cambio favorable en la percepción de los hogares después de varios meses de debilidad. La mejora en las expectativas sobre la economía nacional y familiar abre espacio para una recuperación gradual del consumo, pero su permanencia dependerá de que el optimismo encuentre respaldo en la evolución de la actividad económica, el empleo y el poder adquisitivo. Por ahora, el índice ofrece una señal positiva, aunque todavía insuficiente para hablar de una recuperación plenamente consolidada.

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