Confianza del consumidor cae 1.8 puntos en junio

El Indicador de Confianza del Consumidor (ICC) registró en junio una caída anual de 1.8 puntos y se ubicó en 43.8 unidades, según datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Con este resultado, el indicador acumula ya 18 meses consecutivos de descensos en la comparación interanual, el periodo más largo de contracción desde que se tiene registro sistemático de la serie.

El retroceso se explica principalmente por el desempeño negativo en cuatro de los cinco componentes que integran el ICC: la percepción sobre la situación económica presente del país, la situación económica esperada a futuro, la situación económica personal actual y la posibilidad de realizar compras de bienes duraderos. Solo el rubro relativo a la situación económica personal esperada dentro de un año mostró una variación positiva, aunque de magnitud limitada.

Contexto macroeconómico y secuencia temporal

El descenso de junio se inscribe en un entorno marcado por la desaceleración del consumo interno observada desde mediados de 2025. Tras el repunte postpandemia, el gasto de los hogares ha mostrado una trayectoria descendente influida por la persistencia de tasas de interés elevadas, la inflación acumulada en alimentos y vivienda, y la menor generación de empleo formal en algunos sectores manufactureros. La serie del ICC, que comenzó a publicarse de manera regular en 2001, ha reflejado con anterioridad episodios similares durante periodos de ajuste monetario o incertidumbre externa.

Al comparar los niveles actuales con el promedio histórico de 47.2 puntos, el indicador se encuentra 3.4 puntos por debajo de su media de largo plazo. Esta brecha resulta relevante porque, en ciclos previos, valores inferiores a 44 puntos han coincidido con contracciones trimestrales del consumo privado superiores al 0.8 % en términos reales.

Desglose por componentes y variaciones regionales

El componente que mide la percepción sobre la situación económica presente del país cayó 3.1 puntos anuales, el mayor descenso entre los cinco rubros. Le siguieron la expectativa de situación económica futura (-2.4 puntos) y la valoración de la posibilidad de comprar bienes duraderos (-2.0 puntos). Estos tres componentes explican más del 80 % de la caída total del indicador en junio.

Por entidad federativa, las mayores reducciones se concentraron en estados del norte y centro del país con fuerte vinculación a la industria manufacturera de exportación. En contraste, algunas entidades del sureste mostraron variaciones menos negativas, asociadas a la continuidad de proyectos de infraestructura y al dinamismo del sector turístico. Esta heterogeneidad regional sugiere que el debilitamiento del consumo no es uniforme y responde a factores sectoriales diferenciados.

Perspectivas y factores de riesgo

Analistas del sector privado consultados por el Banco de México estiman que el ICC podría estabilizarse en el segundo semestre de 2026 si la inflación subyacente continúa su trayectoria descendente y el ciclo de recortes a la tasa de interés se consolida. No obstante, advierten que riesgos externos, como una desaceleración más pronunciada de la economía estadounidense o nuevos episodios de volatilidad en los precios de materias primas, podrían prolongar la fase de contracción del indicador.

Desde la perspectiva de los hogares, la principal limitante identificada en encuestas complementarias es la percepción de menor disponibilidad de crédito al consumo y el incremento en los costos de financiamiento. Esta situación ha llevado a una mayor proporción de familias a posponer decisiones de compra de automóviles, electrodomésticos y vivienda, lo que a su vez afecta la cadena de proveeduría y el empleo en sectores vinculados.

El comportamiento del ICC también debe leerse en conjunto con otros indicadores de actividad. Mientras el índice de ventas al menudeo mantiene un crecimiento anual moderado de 1.2 %, las importaciones de bienes de consumo han registrado caídas en los últimos tres meses, lo que apunta a un ajuste en la demanda de productos importados ante la depreciación observada del peso frente al dólar.

Balance de política económica

Las autoridades económicas han señalado que el debilitamiento de la confianza del consumidor forma parte de un proceso de ajuste necesario para anclar las expectativas de inflación. Al mismo tiempo, han reiterado la importancia de mantener programas de apoyo al ingreso de los hogares de menores recursos, cuyo efecto sobre el consumo básico ha sido más estable que el observado en los estratos de ingreso medio y alto.

En suma, el dato de junio confirma que la fase de enfriamiento del consumo iniciada hace más de un año continúa vigente. Su duración y profundidad dependerán de la evolución de las tasas de interés, el comportamiento del empleo y la trayectoria de la inflación en los próximos trimestres. Mientras tanto, el ICC permanece como uno de los termómetros más sensibles para anticipar cambios en el ritmo de la actividad económica interna.

Artículos relacionados

Últimos artículos