La Fiscalía de Veracruz confirmó el hallazgo de los restos de la periodista Roxana Berenice Guzmán Ramírez, secuestrada el 2 de junio en Nanchital. El cuerpo fue identificado en un rancho de Moloacán tras más de un mes de búsqueda. El caso suma a México otro homicidio de comunicadora sin que se aclare aún si el móvil está ligado a su labor informativa.

Ocho personas fueron detenidas por homicidio calificado: tres policías municipales de Ixhuatlán del Sureste y cinco civiles vinculados. Las capturas derivaron de labores de inteligencia y gabinete. La presencia de agentes locales entre los imputados plantea interrogantes sobre posibles fallas o complicidades dentro de corporaciones regionales que deberían proteger a la ciudadanía.
Investigación en curso
La Fiscalía no ha revelado el motivo del crimen ni confirmado relación con el periodismo de Guzmán, fundadora de Pulso del Sureste. Aunque las detenciones representan un avance procesal, la falta de móvil oficial mantiene abierta la línea sobre libertad de expresión. Veracruz sigue concentrando riesgos altos para reporteros, y este homicidio refuerza la necesidad de esclarecer si el ejercicio profesional influyó en el ataque.
El proceso judicial continúa. Las autoridades deberán aportar pruebas sólidas contra los detenidos y determinar responsabilidades precisas. Hasta ahora, la identidad de la víctima quedó confirmada por peritajes forenses, pero el móvil y posibles motivaciones políticas o criminales permanecen sin resolución pública.
