MÉXICO.- El costo público de atender las enfermedades provocadas por el tabaquismo y el alcoholismo ya rebasa con amplitud lo que recauda el Estado por los impuestos especiales a esos productos. Según el análisis de la Alianza por la Justicia Fiscal, la brecha llega a 4.9 pesos de gasto sanitario por cada peso que entra por tabaco y a 9.5 pesos por cada peso recaudado vía IEPS en bebidas alcohólicas.
El estudio, elaborado con la participación de organizaciones como el CIEP, Fundar, México Evalúa y Oxfam México, plantea que el ingreso fiscal resulta insuficiente para cubrir los tratamientos médicos que requieren estas enfermedades. La carga no se queda en los presupuestos públicos: también presiona de forma directa a los hogares, sobre todo en los de menores ingresos.

En el caso del tabaco, las personas fumadoras destinan en promedio 13% de su ingreso mensual únicamente a la compra de cigarrillos. La presión económica es mayor entre quienes viven en el decil más bajo de ingresos, donde la probabilidad de enfrentar un gasto catastrófico en salud por estas enfermedades es 7.5 veces superior a la de otros sectores.
El impacto ya se había reflejado con fuerza en 2020, cuando alrededor de 740,000 personas cayeron en pobreza por ingresos al tener que pagar de su bolsillo la atención médica derivada del consumo de cigarro. A eso se suma que México destina entre 2.4% y 2.9% de su PIB a salud pública, por debajo del 6% recomendado por la Organización Mundial de la Salud.
En el frente sanitario, las consecuencias alcanzan a enfermedades no transmisibles asociadas con alcohol y tabaco, como diabetes, padecimientos cardiovasculares y males respiratorios crónicos. Las estimaciones citadas por el análisis señalan además que una de cada seis personas que hoy tiene 30 años no llegará a los 70 por complicaciones vinculadas a estos padecimientos.
