El director de impuestos de Grupo Sunroad Automotriz México, Roberto Cuevas Calderón, señaló que durante 2026 las empresas de Tijuana no han enfrentado modificaciones fiscales específicas. Sin embargo, el costo de cumplir con las obligaciones laborales y de seguridad social representa una carga creciente que supera cualquier variación tributaria. Esta afirmación, emitida en un contexto de desaceleración del sector maquilador, pone de relieve un desequilibrio estructural que afecta principalmente a las pequeñas y medianas empresas.
El sector maquilador ha recibido el mismo tratamiento fiscal que el resto de las compañías mexicanas. Sus particularidades se concentran en el ámbito del comercio exterior, no en la carga tributaria directa. Cuevas Calderón enfatizó que la reducción de productividad en la frontera responde más a factores sociales y laborales que a cambios en la política fiscal.
El testimonio desde la industria automotriz
La experiencia de Grupo Sunroad refleja una tendencia más amplia. Mantener trabajadores inscritos ante el IMSS y cumplir con todas las prestaciones legales genera costos que las empresas ya no pueden absorber sin afectar su competitividad. Esta situación ha llevado a muchas firmas a explorar esquemas alternativos de contratación, especialmente a través del Régimen Simplificado de Confianza.

El recurso a la facturación de servicios externos permite reducir la nómina formal, pero traslada el riesgo de cumplimiento fiscal y de seguridad social hacia el proveedor individual. Esta práctica, cada vez más frecuente, modifica la relación tradicional entre empresa y trabajador sin resolver el problema de fondo.
Contraste entre grandes corporativos y pymes
Las empresas de mayor tamaño poseen capacidad para absorber o trasladar los costos laborales mediante automatización o renegociación de contratos. En cambio, las pymes enfrentan márgenes más estrechos y menor poder de negociación con proveedores y autoridades. Para estas últimas, el incremento en las cuotas del IMSS representa una diferencia entre continuar operando de manera formal o desplazarse hacia la informalidad.
Los datos locales muestran un aumento sostenido del empleo informal y del ambulantaje en Tijuana. Este fenómeno no solo reduce la recaudación fiscal, sino que debilita el sistema de protección social en el mediano plazo. Las pymes que optan por esquemas de facturación evitan cargas inmediatas, pero contribuyen a una erosión gradual de la base contributiva del IMSS.
La perspectiva de los trabajadores y sus familias
Desde el punto de vista de los empleados, la transición hacia contratos por factura implica pérdida de prestaciones como aguinaldo, vacaciones pagadas y acceso a servicios médicos del IMSS. Aunque algunos trabajadores perciben mayor flexibilidad, la mayoría enfrenta mayor inestabilidad y menor protección ante riesgos de salud o desempleo. Este cambio afecta especialmente a hogares de menores ingresos que dependen de la seguridad social para cubrir gastos médicos.
El crecimiento del empleo informal también modifica las dinámicas familiares en la frontera. Menos cotizaciones al IMSS reducen las futuras pensiones y limitan el acceso a créditos hipotecarios o de vivienda. El costo social de esta tendencia se acumula de manera silenciosa y solo se vuelve visible cuando las familias enfrentan emergencias médicas sin cobertura adecuada.
La posición de las autoridades fiscales y laborales
Las autoridades mexicanas han promovido el RESICO como herramienta de simplificación para pequeños contribuyentes. Sin embargo, su uso masivo por parte de empresas que externalizan servicios genera un efecto no previsto: la sustitución de relaciones laborales formales por relaciones comerciales. Esta práctica diluye la responsabilidad patronal y complica la fiscalización de las obligaciones de seguridad social.
El gobierno federal enfrenta un dilema entre mantener la competitividad de la frontera y preservar la sostenibilidad del IMSS. Cualquier intento de endurecer los requisitos de contratación formal puede acelerar la salida de empresas hacia regiones con menores costos laborales, mientras que la tolerancia actual perpetúa la informalidad.
Riesgos estructurales y tendencias futuras
La dependencia creciente de esquemas de facturación externa puede generar un círculo vicioso. Menos trabajadores formales significan menor recaudación de cuotas obrero-patronales, lo que presiona al IMSS a elevar tarifas o reducir beneficios. Este escenario deteriora aún más la competitividad de las empresas que permanecen en la formalidad.
En el mediano plazo, la frontera norte podría enfrentar una bifurcación: un núcleo de grandes maquiladoras altamente automatizadas y un amplio segmento de pymes operando en la informalidad o con esquemas híbridos de contratación. Esta segmentación reduce la resiliencia económica regional ante choques externos como cambios en las cadenas de suministro globales o modificaciones en los tratados comerciales.
El análisis de Cuevas Calderón revela que el verdadero cuello de botella para la industria maquiladora no radica en la política tributaria, sino en el costo acumulado de las obligaciones laborales. Mientras esta brecha persista, las empresas seguirán buscando vías de escape que, aunque legales, erosionan la base del sistema de seguridad social y aumentan la vulnerabilidad de los trabajadores en la frontera.
