En la apertura del 8 de julio, el dólar estadounidense alcanzó 24 pesos cubanos en el mercado oficial, un avance del 0,32 por ciento respecto al cierre previo de 23,92 pesos, según datos de Dow Jones. Durante la última semana el billete verde acumuló una ganancia del 0,12 por ciento, mientras que su variación interanual se limitó a un 0,04 por ciento. La volatilidad actual se sitúa en 2,77 por ciento, inferior al 3,59 por ciento de referencia, lo que apunta a una mayor estabilidad momentánea en el tipo de cambio.
El peso cubano sigue siendo la moneda de curso legal para la mayoría de la población. Desde la unificación monetaria de enero de 2021, el dólar oficial se ha mantenido como referencia para las transacciones empresariales, aunque su uso cotidiano coexiste con el mercado informal. Esta dinámica refleja tensiones estructurales que el Gobierno intenta contener mediante ajustes graduales del tipo de cambio.
Perspectivas de crecimiento y contexto de “economía de guerra”
El ministro de Economía y Planificación, Joaquín Alonso, informó que Cuba espera un crecimiento del 1 por ciento del producto interno bruto en 2026, la misma meta que no se alcanzó el año anterior por la contracción registrada. El funcionario describió el entorno como una “economía de guerra” marcada por amenazas externas, riesgos internos y tensiones que podrían agravarse. Las proyecciones descansan principalmente en la recuperación del turismo y en los ingresos por servicios médicos exportados, sectores que históricamente generan divisas.
En el plano inflacionario, las autoridades prevén un alza del 10 por ciento en los precios del mercado formal, cinco puntos porcentuales menos que el 14,07 por ciento registrado al cierre de 2025. El déficit fiscal estimado asciende a 74.500 millones de pesos cubanos, equivalentes a unos 3.100 millones de dólares al tipo de cambio oficial para empresas, una cifra similar a la del ejercicio anterior.

Problemas estructurales y trayectoria reciente
Entre 2020 y 2024 la economía cubana acumuló una contracción del 11 por ciento, y solo en 2024 el PIB retrocedió 1,1 por ciento, marcando el segundo año consecutivo de caída. Las autoridades identifican como obstáculos persistentes la escasez de productos básicos, los apagones, la inflación elevada, la creciente dolarización y la migración sostenida. El propio ministro de Economía ha reconocido que en 2022 no se cumplieron las metas de exportaciones y que el turismo disminuyó mientras la inflación alcanzaba el 40 por ciento.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) había advertido a finales del año pasado que el efecto rebote de la recuperación podría agotarse en 2023, una previsión que se ha confirmado en los datos posteriores. La falta de divisas sigue siendo el factor que explica tanto la inflación como las dificultades para abastecer el mercado interno.
Historia del peso cubano y la unificación monetaria
El peso cubano se divide en 100 centavos. Tras la desaparición del peso convertible el 1 de enero de 2021, el dólar quedó equiparado a 24 pesos cubanos en el tipo de cambio oficial. Antes de esa fecha, la tasa había pasado de 21 a 26 pesos por peso convertible y, desde abril de 2005, se estableció en 25 pesos más un impuesto del 10 por ciento, lo que implicaba una pérdida efectiva del 12 por ciento al cambiar dólares.
La unificación monetaria buscó simplificar el sistema, aunque para parte de la población representó una devaluación de facto. En el mercado negro la demanda de divisas elevó el precio del dólar hasta 100 pesos convertibles en momentos de mayor presión. Actualmente circulan monedas de 1, 2, 5 y 20 centavos y de 1, 3 y 5 pesos, además de billetes de hasta 1.000 pesos.
Atracción de inversión y desafíos pendientes
El Gobierno ha reiterado la necesidad de captar inversión extranjera y ha prometido un entorno más dinámico y transparente, con mayores facilidades y garantías. Sin embargo, reconoce las limitaciones financieras actuales y la complejidad del escenario internacional y doméstico. La dolarización creciente sigue siendo un síntoma de la escasez de divisas y de la preferencia de los agentes económicos por resguardar valor fuera del peso cubano.
El equilibrio entre el objetivo de estabilizar el tipo de cambio y la necesidad de reactivar la producción interna constituye el principal desafío para las autoridades en los próximos meses. Los datos de apertura del 8 de julio muestran una variación moderada, pero el marco de restricciones estructurales indica que cualquier mejora sostenida dependerá de avances concretos en exportaciones, turismo y disponibilidad de divisas.
