Cristian Arens impulsa educación financiera infantil

Cristian Arens presentó en la Feria Internacional del Libro de Lima 2026 Superpoderes financieros para chicos valientes, una guía dirigida a niños y adolescentes que busca acercarlos al manejo responsable del dinero desde edades tempranas. En diálogo con Infobae Perú, el inversionista y emprendedor defendió una idea que atraviesa todo el libro: aprender a administrar recursos no debería esperar a la adultez, porque los hábitos que se forman en la infancia suelen fijar la relación futura con el ahorro, el gasto y la inversión.

El planteamiento llega en un momento en que la educación financiera sigue siendo limitada en la mayoría de escuelas de la región y en el que los menores están cada vez más expuestos a mensajes sobre consumo, éxito rápido y contenido viral. La propuesta de Arens no se limita a explicar conceptos básicos; intenta traducirlos a decisiones cotidianas para que las finanzas dejen de verse como un tema técnico y pasen a entenderse como una herramienta para alcanzar metas concretas.

Aprender con palabras simples

Durante la entrevista, Arens sostuvo que el principal desafío al escribir el libro fue explicar de forma clara términos que suelen darse por hechos, como propiedad, ahorro, inversión e inflación. Su observación es relevante porque, en la práctica, muchos adultos manejan dinero sin haber recibido una base mínima sobre esos conceptos. El autor plantea que la educación financiera temprana no consiste en adelantar contenidos universitarios, sino en ofrecer explicaciones simples y útiles sobre decisiones que ya aparecen en la vida diaria.

Entre sus recomendaciones, mencionó el uso de la propina como una primera herramienta pedagógica. La idea es dividir una cantidad pequeña entre gasto, ahorro y donación, para que niños y adolescentes aprendan que el dinero cumple funciones distintas y que administrar no equivale únicamente a guardar. Esa lógica, aplicada de manera sostenida, puede construir hábitos más sólidos que una lección aislada o un consejo ocasional.

Cristian Arens en la FIL de Lima 2026

Gastar menos no basta

Uno de los puntos centrales de su mensaje es la advertencia contra el hábito de gastar todo lo que se gana, e incluso más de lo que se gana, un comportamiento que termina derivando en deuda. Arens insiste en que ahorrar es necesario, pero no suficiente. A su juicio, la formación financiera debe incorporar desde temprano la noción de inversión, especialmente para contrarrestar el efecto de la inflación, que reduce el valor real del dinero con el paso del tiempo. Ese enfoque desplaza la discusión desde una moral del ahorro hacia una comprensión más completa del ciclo del dinero.

Su argumento también se apoya en su experiencia personal. Recordó que comenzó en la creación de contenido hace casi nueve años y que los primeros resultados económicos llegaron recién entre el tercer y cuarto año. La referencia funciona como una advertencia para los menores fascinados por la figura del influencer: el éxito visible suele ocultar una etapa larga de aprendizaje, disciplina y constancia. En esa lectura, la pregunta importante no es solo qué quieren ser, sino por qué lo quieren y cuánto están dispuestos a sostener el proceso.

La escuela y el hogar como primeras aulas

Arens también puso el foco en el sistema educativo. Considera que debe existir una conversación formal sobre inflación, deuda y tarjetas de crédito en los colegios, y sugiere incluso la creación de cursos de economía o administración financiera. Su crítica es directa: muchos jóvenes llegan a la mayoría de edad y reciben ofertas de crédito antes de entender cómo funciona realmente ese producto. El desfase entre esa exposición y la preparación previa, advierte, abre la puerta a decisiones costosas desde el inicio de la vida adulta.

Para el autor, sin embargo, la escuela no puede reemplazar al hogar. Afirma que los niños observan cómo se administran las finanzas familiares y reproducen esos patrones con facilidad. Si en casa se planifica, se ahorra y se conversa sobre metas, ese aprendizaje se traslada; si predomina el desorden, también. Por eso, su propuesta combina pedagogía formal con prácticas domésticas simples, desde fijar objetivos para compras específicas hasta acompañar a los menores en la organización de su propio presupuesto.

El libro de Arens se inserta en una discusión más amplia sobre alfabetización financiera infantil, un campo que suele quedar relegado frente a otras prioridades escolares. Su tesis es clara: cuanto antes empiece ese aprendizaje, mayor margen habrá para evitar errores comunes en la adultez y más herramientas tendrán los jóvenes para decidir con criterio. En un entorno donde el consumo inmediato compite con la planificación, la apuesta por enseñar a invertir, esperar y priorizar busca cambiar no solo la relación con el dinero, sino la forma en que se construyen las metas personales.

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