Los regidores de Morena en el Ayuntamiento de Chihuahua, Hugo González Muñiz y Miguel Alonso Riggs Baeza, sostienen que las finanzas municipales permiten absorber los recortes en participaciones federales sin comprometer servicios ni proyectos prioritarios. Según su análisis, la insistencia del alcalde Marco Antonio Bonilla Mendoza en atribuir dificultades a factores externos revela una gestión que no ha fortalecido la recaudación propia ni priorizado el gasto eficiente.

Esta postura introduce un elemento clave en el debate presupuestal: la capacidad de un gobierno local para construir resiliencia fiscal antes de que ocurran ajustes. Los regidores señalan que los ingresos propios del municipio deberían servir como colchón, evitando que cualquier reducción federal se convierta en justificación para frenar obras. El argumento expone una contradicción evidente entre los discursos previos de solidez financiera y las actuales quejas sobre viabilidad operativa.
El intercambio pone de relieve la necesidad de que las administraciones locales desarrollen escenarios de contingencia reales y no solo reactivos. Al cuestionar el manejo de recursos públicos, Morena plantea que la responsabilidad principal recae en la planeación interna y no en transferencias federales variables. Esta perspectiva obliga a evaluar si el Ayuntamiento ha ejercido con la eficiencia requerida para mantener estabilidad ante fluctuaciones presupuestales previsibles.
El tema continuará bajo revisión por parte de la oposición, que advierte sobre la suficiencia financiera existente para absorber variaciones sin generar alarma pública. El conflicto refleja tensiones estructurales entre niveles de gobierno y la urgencia de priorizar eficiencia antes de externalizar responsabilidades.
