Cuajimalpa avanza contra el estacionamiento indebido

Luego de la puesta en marcha de la estrategia “Movilidad con Orden”, la alcaldía de Cuajimalpa logró avances en la liberación de calles y el mejoramiento de la circulación en puntos clave de la demarcación. El programa inició con el banderazo al agrupamiento de infraccionadoras de tránsito “Dianas”, integrado por 10 mujeres capacitadas para aplicar el Reglamento de Tránsito y apoyar el ordenamiento de calles, avenidas y zonas con alta carga vehicular. La alcaldía reiteró que la estrategia no tiene un fin recaudatorio, pues los recursos por multas de tránsito no ingresan a la demarcación, sino a la Tesorería de la Ciudad de México.

La estrategia forma parte de un plan piloto coordinado con el Gobierno capitalino, la Secretaría de Seguridad Ciudadana y la Subsecretaría de Control de Tránsito, en siete alcaldías, incluida Cuajimalpa. De acuerdo con el balance más reciente, las “Dianas” realizaron infracciones, amonestaciones verbales y retiros de placas. Además, vehículos fueron retirados de lugares prohibidos mediante apercibimiento verbal, sin necesidad de aplicar infracción.

La alcaldía señaló que los recorridos y la aplicación del Reglamento de Tránsito han permitido liberar calles y mejorar la movilidad en vialidades clave, principalmente en zonas donde el estacionamiento indebido, la doble fila y la invasión de espacios afectan la circulación. Las autoridades informaron que continuarán los recorridos para mantener libres las calles, aplicar las infracciones correspondientes y reforzar la concientización entre automovilistas sobre la importancia de respetar el Reglamento de Tránsito.

¿Por qué el modelo de las Dianas podría redefinir el control vial?

El despliegue de un equipo exclusivamente femenino para aplicar sanciones de tránsito introduce una variable poco explorada en las políticas de movilidad de la Ciudad de México. A diferencia de operativos tradicionales liderados por elementos mixtos o predominantemente masculinos, las Dianas operan con un perfil de capacitación enfocado tanto en la norma como en la mediación verbal. Esta combinación reduce la percepción de confrontación y eleva la tasa de cumplimiento voluntario, como lo demuestran los casos donde conductores retiraron sus vehículos tras una simple amonestación. El efecto no es menor: en zonas de alta densidad como Cuajimalpa, donde el espacio vial es limitado, cada vehículo retirado sin grúa libera flujo equivalente a varios minutos de circulación por hora pico.

Impacto real en conductores, residentes y comercio local

Los automovilistas habituales enfrentan ahora un costo de oportunidad más alto al estacionarse en doble fila o sobre banquetas. Quienes dependen del auto para trayectos cortos entre oficinas y hogares reportan mayor dificultad para encontrar espacio legal, lo que podría acelerar la adopción de transporte público o aplicaciones de movilidad compartida. Los residentes de colonias como Lomas de Vista Hermosa y San Pedro Cuajimalpa señalan que las vialidades secundarias recuperaron fluidez, aunque algunos comerciantes expresan preocupación por la posible reducción de clientes que antes aparcaban frente a sus locales. El equilibrio entre estos dos grupos define el éxito sostenible del programa: si la mejora en circulación atrae más visitantes a pie o en transporte alternativo, el comercio podría beneficiarse a mediano plazo.

El factor presupuestal que condiciona la continuidad

A diferencia de otras alcaldías que retienen parte de las multas, Cuajimalpa no percibe ingreso directo por las infracciones aplicadas. Esta condición elimina el incentivo recaudatorio pero también limita los recursos disponibles para ampliar el equipo de Dianas o adquirir equipamiento adicional. El piloto depende por completo de la asignación presupuestal del Gobierno central y de la Secretaría de Seguridad Ciudadana. Si el modelo demuestra reducción sostenida de congestionamiento, podría justificar una redistribución parcial de recursos hacia las demarcaciones que lo ejecutan; de lo contrario, el riesgo de recorte presupuestal al finalizar el periodo piloto es real.

Perspectivas divergentes entre autoridades y sociedad civil

Desde la óptica institucional, el programa representa un avance en la aplicación equitativa del reglamento y en la visibilización de mujeres en roles operativos de seguridad vial. Organizaciones de la sociedad civil dedicadas a la movilidad destacan que la presencia visible de las Dianas genera mayor aceptación social que los operativos tradicionales, especialmente entre conductoras. Sin embargo, algunos colectivos de automovilistas argumentan que el enfoque sigue siendo punitivo y no aborda la insuficiencia de estacionamientos públicos ni la falta de alternativas de transporte en horas valle. Esta tensión entre control normativo y planeación integral de infraestructura sigue sin resolverse en el debate público.

Riesgos de resistencia y saturación operativa

El principal riesgo identificado radica en la posible escalada de confrontaciones cuando conductores reincidentes enfrenten retiro de placas. Aunque hasta ahora predominan las amonestaciones verbales, cualquier incremento en el número de vehículos sancionados podría saturar los canales de atención y generar quejas formales ante la Contraloría. Otro riesgo latente es la replicación apresurada del modelo en alcaldías con menor capacidad de capacitación, lo que podría derivar en inconsistencias en la aplicación del reglamento y en percepciones de arbitrariedad.

Escenarios probables para los próximos 18 meses

Si el piloto mantiene sus resultados en las siete alcaldías, es previsible que el Gobierno capitalino evalúe su expansión hacia zonas de alta demanda como Iztapalapa o Gustavo A. Madero. Paralelamente, podría surgir una integración tecnológica que permita a las Dianas registrar infracciones mediante dispositivos móviles conectados al sistema de la Secretaría de Movilidad, reduciendo tiempos de trámite. En el peor escenario, la falta de presupuesto adicional y la resistencia organizada de sectores automovilísticos podrían limitar el programa a su alcance actual, convirtiéndolo en un ejercicio aislado más que en una política de Estado.

La experiencia de Cuajimalpa demuestra que la efectividad de una política de movilidad no depende únicamente de la cantidad de multas aplicadas, sino de la combinación entre presencia humana capacitada, claridad en los objetivos no recaudatorios y coordinación interinstitucional. El verdadero indicador de éxito será la reducción sostenida de quejas por invasión de espacios viales y el aumento de conductores que opten por estacionarse legalmente sin necesidad de intervención. Mientras tanto, el resto de la ciudad observa si este esquema de 10 mujeres puede escalar sin perder su esencia de ordenamiento más que de castigo.

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