Autoridades de Cuautitlán Izcalli colocaron sellos de suspensión a la plaza comercial Luna Parc luego de que una lámina de la fachada se desprendiera durante una tormenta el domingo 12 de julio, provocando lesiones a una persona. El alcalde Daniel Serrano explicó que la clausura se mantendrá hasta que un director responsable de obra certifique que no existen riesgos de nuevos desprendimientos.
El hecho ocurrió en un contexto de lluvias intensas que afectaron la zona metropolitana. El material impactó a un joven que transitaba por la zona, quien fue trasladado a un hospital privado y dado de alta tras recibir atención médica. Aunque la víctima decidió no presentar denuncia penal, el ayuntamiento informó que el procedimiento administrativo contra el centro comercial continuará su curso.

La plaza Luna Parc es un desarrollo de tres niveles construido sobre un terreno de 65 mil 500 metros cuadrados y alberga 220 locales comerciales. Su operación representa un polo de actividad económica importante para el municipio, lo que explica la postura inicial de flexibilidad adoptada por las autoridades locales en la emisión de permisos.
Reincidencia de fallas estructurales
Este no es el primer incidente registrado en el inmueble. El 8 de julio del año anterior, otra sección de la fachada se desprendió e impactó contra un vehículo estacionado. En esa ocasión, la Coordinación de Protección Civil ordenó una suspensión temporal de actividades que posteriormente fue levantada tras revisiones superficiales. La repetición del problema en menos de doce meses evidencia deficiencias en el mantenimiento continuo de la estructura.
El alcalde Serrano reconoció que el gobierno municipal había mostrado tolerancia al permitir que el centro comercial mantuviera su operación económica pese a las alertas previas. Esta decisión, según explicó, respondió al interés de no afectar empleos ni la dinámica comercial de la zona, aunque ahora se revisará si esa flexibilidad comprometió la seguridad pública.
Procedimiento administrativo en curso
El ayuntamiento precisó que la suspensión actual se mantendrá hasta que se presente un dictamen técnico elaborado por un director responsable de obra. Este profesional deberá evaluar la integridad de toda la fachada y proponer las medidas correctivas necesarias. Mientras tanto, los locales permanecen cerrados y se espera que los comerciantes presenten sus observaciones durante el proceso.
El caso plantea interrogantes sobre los protocolos de inspección que se aplican a desarrollos comerciales de gran escala en el Estado de México. Expertos en protección civil consultados por medios locales señalan que las revisiones anuales suelen enfocarse en aspectos eléctricos y de extinción de incendios, dejando en segundo plano el análisis estructural de elementos exteriores expuestos a condiciones climáticas extremas.
Impacto en la comunidad y el sector
La clausura afecta directamente a cientos de trabajadores y visitantes habituales de la plaza. Comerciantes locales han manifestado preocupación por las pérdidas económicas que acumulan desde el cierre, aunque hasta el momento no se ha definido un calendario para la reapertura. El municipio ha indicado que priorizará la seguridad por encima de cualquier consideración comercial.
El episodio también pone sobre la mesa la necesidad de revisar los criterios de otorgamiento de licencias de funcionamiento en proyectos de esta magnitud. Si bien la reactivación económica es prioritaria para los gobiernos locales, los incidentes reiterados demuestran que la supervisión estructural debe ser más rigurosa y periódica, especialmente en fachadas expuestas a vientos y lluvias intensas.
El ayuntamiento ha reiterado que el proceso administrativo seguirá adelante independientemente de la decisión de la víctima lesionada de no ejercer acción legal. Esto implica que la plaza podría enfrentar sanciones adicionales, multas o incluso requisitos más estrictos para recuperar su operación normal una vez que se cumplan las condiciones técnicas exigidas.
