La Unión Eléctrica informó que el Sistema Electroenergético Nacional quedó interconectado desde Pinar del Río hasta Holguín, lo que permitió devolver el servicio a más de 562 mil clientes en La Habana, equivalentes al 65,3 por ciento de los usuarios capitalinos. Este avance se produjo 28 horas después del colapso total registrado el lunes, aunque las autoridades advierten que las afectaciones siguen en niveles elevados por la limitada capacidad de generación disponible.
Reconexión progresiva y límites técnicos
El proceso de restauración se basa en la formación de microsistemas regionales que utilizan fuentes de arranque rápido para alimentar gradualmente las plantas térmicas principales. La termoeléctrica Felton, ubicada en Holguín, se espera que entre en servicio en las próximas horas y permita energizar las provincias orientales que aún permanecen desconectadas. Sin embargo, la capacidad instalada actual resulta insuficiente para cubrir la demanda simultánea de todo el país, por lo que el restablecimiento continúa de forma escalonada y sujeta a las condiciones del propio sistema.
Impacto en servicios esenciales
Las prioridades establecidas por la Unión Eléctrica se centran en mantener el funcionamiento de hospitales, estaciones de bombeo de agua y redes de telecomunicaciones. Esta estrategia busca mitigar consecuencias sanitarias y de abastecimiento en un contexto donde la interrupción prolongada del servicio eléctrico puede agravar problemas de salud pública y logística urbana. Las instituciones de salud han recibido atención preferente, aunque el resto de los usuarios enfrenta cortes rotativos que se prolongarán durante varios días.

Orígenes de la crisis y dependencia externa
Cuba enfrenta una situación energética estructural desde mediados de 2024, acentuada por la reducción de importaciones de combustible. El país produce internamente alrededor de 40 mil barriles diarios de petróleo, muy por debajo de los 100 mil necesarios para cubrir sus requerimientos. El único cargamento recibido este año provino del buque ruso Anatoli Kolodkin en abril, con 100 mil toneladas que apenas alcanzaron para quince días de operación. La falta de divisas y las restricciones comerciales han impedido contratos adicionales, dejando al sistema con márgenes muy estrechos de reserva.
Infraestructura obsoleta y necesidad de inversión
La mayoría de las interrupciones recientes se vinculan a fallas en plantas térmicas con décadas de operación sin mantenimiento adecuado. Estimaciones independientes sitúan entre 8 mil y 10 mil millones de dólares el monto requerido para modernizar el parque generador y las redes de transmisión. Esta cifra supera con creces los recursos disponibles en el presupuesto estatal actual, lo que prolonga la vulnerabilidad del sistema ante cualquier avería adicional o variación en el suministro de combustible.
Perspectivas a corto plazo
Las autoridades han señalado que la recuperación completa del servicio demandará varios días y dependerá del ingreso progresivo de unidades generadoras. Mientras tanto, la población continúa enfrentando horarios de interrupción que afectan actividades productivas y el almacenamiento de alimentos. El escenario actual evidencia la fragilidad acumulada del sistema eléctrico cubano y la dificultad de sostener operaciones estables sin una solución estructural al abastecimiento de combustible y a la renovación de equipos.
