El Tesoro de Estados Unidos abrió la puerta a que los padres financien las cuentas Trump de sus hijos con aportes antes de impuestos descontados directamente de la nómina, mientras las empresas podrían sumar hasta 2.500 dólares anuales por dependiente. La medida, impulsada por Scott Bessent, busca dar escala al programa con apoyo del empleador, pero aún depende de comentarios públicos y de una audiencia fijada para el 13 de octubre.

El anuncio llega pese a señales débiles desde el sector privado: una encuesta de Mercer mostró que solo 4% de las empresas esperaba implementar estas aportaciones en 2026 y 2027, mientras dos tercios descartaban participar o facilitar el esquema. Ese contraste sugiere que la administración intenta convertir una promesa fiscal en producto masivo antes de probar que existe demanda real entre empleadores.
El Tesoro sostiene que más de 50 compañías ya se comprometieron, aunque no identificó cuáles. Bessent dijo además que 7 millones de niños ya se inscribieron en las cuentas, presentándolas como el lanzamiento más exitoso del gobierno. Por ahora, el reto no es la narrativa política sino la ejecución: sin participación corporativa amplia, el incentivo tributario seguirá siendo más una señal de intención que una vía de ahorro extendida.
