Dos cuerpos sin vida fueron localizados el 1 de julio en un inmueble de la zona El Arroyo, en San Felipe, durante un cateo de la Fiscalía General del Estado vinculado a la desaparición de Jatziry Salazar Mendoza, de 22 años, y Alma Valeria Mendoza Luzanía, de 40. Las mujeres fueron reportadas como desaparecidas el 19 de junio en el Arroyo Santa Catarina. Los restos presentaban avanzado estado de descomposición y se encontraban amordazados, lo que indica que la muerte ocurrió tiempo antes del operativo y sugiere violencia.

La autoridad mantiene la cautela: aún no se confirma que los cuerpos correspondan a las víctimas. Se requiere la conclusión de estudios periciales y científicos para establecer la identidad. Esta reserva refleja protocolos estrictos que evitan errores de identificación prematura en casos de alto impacto emocional.
Avances y limitaciones de la investigación
El hallazgo dentro de la carpeta de investigación iniciada por la desaparición refuerza la hipótesis de que las mujeres podrían haber sido retenidas en la zona antes de su muerte. La participación de agentes ministeriales, peritos y un binomio canino K9 muestra un despliegue técnico orientado a preservar indicios. Sin embargo, el tiempo transcurrido entre la desaparición y el cateo complica la recolección de pruebas frescas.
Las autoridades indicaron que continuarán las diligencias hasta esclarecer los hechos. Este enfoque metódico resulta indispensable en una región donde las desapariciones suelen vincularse a dinámicas delictivas complejas. La confirmación oficial de identidad dependerá exclusivamente de los dictámenes periciales, sin adelantos que puedan alterar el curso de la investigación.
