Tijuana, Baja California.- Un grupo de padres de familia se manifestó el 2 de julio frente a las instalaciones de la primaria federal Francisco Márquez, ubicada en la colonia Otay, para exigir la reapertura del primer grado del turno vespertino. Según los manifestantes, la Secretaría de Educación de Baja California canceló el grupo sin previo aviso, pese a que el proceso de inscripción comenzó en febrero y se había informado que se requería un mínimo de 15 alumnos para su apertura.
El reclamo de las familias afectadas
Yahaira Ortiz, madre de tres hijos, explicó que eligió la escuela porque sus otros dos hijos ya estudian allí, lo que representa un ahorro en traslados y mayor confianza en el personal docente. “Nos notificaron la cancelación meses después sin dar explicaciones”, señaló. Cristina, otra de las manifestantes, requiere dos lugares para sus nietos y considera que ya es tarde para buscar alternativas sin riesgo de saturación en escuelas cercanas.

Los padres destacan que han colaborado activamente en mejoras del plantel y que la cancelación resulta desleal. Advirtieron que mantendrán la protesta de forma indefinida, incluso durante las ceremonias de graduación, hasta que las autoridades atiendan la demanda.
Posición de la Secretaría de Educación
La Secretaría de Educación de Baja California aclaró que la decisión no es definitiva. Antes del inicio del ciclo escolar 2026-2027 aún existe la posibilidad de que se inscriban más alumnos y se pueda abrir el grupo. Esta postura deja abierta una ventana para resolver el conflicto sin afectar la planeación general de la matrícula en la zona.
Contexto de la matrícula escolar en Tijuana
La situación refleja tensiones habituales en el sistema educativo de Baja California, donde la distribución de grupos en escuelas primarias depende de criterios de viabilidad económica y disponibilidad de personal. En colonias como Otay, el crecimiento poblacional irregular genera fluctuaciones en la demanda que las autoridades suelen resolver con base en proyecciones actualizadas hasta agosto. La protesta de los padres evidencia la importancia de una comunicación oportuna entre la institución y las familias para evitar desplazamientos de último momento.
El caso también pone de relieve el impacto logístico que enfrenta una familia cuando se cancela un grupo: la necesidad de reorganizar horarios laborales, transporte y apoyo en el hogar. Para muchas familias de la zona, la primaria Francisco Márquez representa la opción más accesible por su ubicación y reputación de estabilidad académica.
Perspectivas a corto plazo
Si la Secretaría confirma la apertura del grupo antes del 15 de agosto, las familias podrían mantener su inscripción original. De lo contrario, las autoridades tendrían que garantizar espacios alternativos con planta docente completa. El desenlace dependerá de cuántos alumnos adicionales se inscriban en las próximas semanas y de la capacidad de respuesta de la delegación educativa local.
