Eugenio Derbez ha presentado pruebas para aclarar que la supuesta boda con Victoria Ruffo en los noventa nunca tuvo validez legal. Durante una conversación con su hijo José Eduardo, el actor explicó que ambos acordaron fingir un matrimonio solo para evitar preguntas de la prensa cuando Ruffo ya estaba embarazada. Los anillos se compraron en un estacionamiento y la celebración consistió en una reunión informal con pizzas, hamburguesas y un disfraz de sacerdote improvisado.

La versión de Derbez sostiene que la idea surgió de un acuerdo mutuo para mantener la privacidad, no de un engaño. La controversia surgió años después, durante el proceso de separación, cuando el abogado de Ruffo interpretó las fotografías de la fiesta como evidencia de un matrimonio. Esta narrativa se consolidó como estrategia legal y se mantuvo en el imaginario público.
Construcción mediática de la polémica
El relato revela cómo episodios personales se transforman en relatos contradictorios según el momento de la relación. Al ofrecer pruebas y detalles concretos, Derbez busca cerrar un capítulo que ambos han narrado de forma distinta durante décadas. La historia sigue interesando porque muestra los límites entre lo privado y lo público en la farándula mexicana, donde una broma familiar puede convertirse en un mito duradero.
