El desacuerdo comercial entre Estados Unidos y Canadá vuelve a poner bajo presión la certidumbre del T-MEC, aunque el panorama inmediato no apunta a una ruptura del acceso preferencial para Canadá y México en el mercado estadounidense. La lectura de Moody’s Ratings es que el impacto de los aranceles anunciados por Washington se concentrará en sectores específicos, pero el punto más delicado sigue siendo la previsibilidad regional.

De acuerdo con la calificadora, sólo 5 por ciento de las exportaciones canadienses resultaría perjudicado por esas medidas, una proporción que acota el daño directo sobre el comercio bilateral. Esa cifra sugiere que el golpe no sería homogéneo, sino más bien concentrado en ramas concretas, mientras el resto del flujo exportador mantendría sus condiciones habituales.
En ese contexto, Moody’s pone el acento en la certidumbre regional como el desafío principal. La disputa entre ambos países no cambia por sí sola el acceso preferencial del que hoy gozan Canadá y México, pero sí introduce una capa de duda sobre el entorno en que operan esas reglas, justo en una región donde la estabilidad comercial es parte central del acuerdo.
