El Ejército Mexicano y la policía estatal de Chihuahua destruyeron una instalación clandestina dedicada a la fabricación de artefactos explosivos improvisados en San Pedro Chinatú, municipio de Guadalupe y Calvo. Durante el operativo se aseguraron cientos de morteros caseros terminados, recipientes, sustancias reactivas, sistemas eléctricos y mecanismos de iniciación que evidencian una cadena de producción completa.

El hallazgo revela que los grupos delictivos mantienen capacidad para producir armamento de bajo costo pero alto impacto en zonas de difícil acceso. La destrucción del sitio conforme a protocolos de seguridad impide su reutilización inmediata y envía una señal de presencia estatal permanente en la sierra tarahumara.
Refuerzo de operativos y reducción de violencia
Esta acción se inscribe en la estrategia de Chihuahua que ha logrado bajar más de 20 por ciento los homicidios mediante operativos sostenidos. La incautación de materiales para explosivos no solo desmantela infraestructura criminal, sino que interrumpe cadenas de abastecimiento que alimentan enfrentamientos locales. El aseguramiento simultáneo de armas, droga y vehículos en otras entidades confirma que la presión territorial se mantiene activa y coordinada.
El resultado muestra que la combinación de reconocimiento terrestre y respuesta conjunta sigue siendo efectiva para neutralizar laboratorios móviles. Sin embargo, la persistencia de este tipo de instalaciones indica que las organizaciones criminales adaptan rápidamente sus métodos de producción. Las autoridades deberán sostener la vigilancia sobre rutas de suministro de precursores químicos si desean consolidar la baja en los índices de violencia.
