Detectan 245 sismos ocultos junto al glaciar Thwaites

Un análisis de registros recogidos entre 2010 y 2023 identificó 362 eventos sísmicos de magnitud aproximada Ms 2 a 3 en la Antártida Occidental, de los cuales 245 se concentraron cerca del frente marino del glaciar Thwaites. La mayoría de estas señales no figuraba en catálogos sísmicos anteriores. Los investigadores sostienen que muchas no corresponden a terremotos tectónicos, sino a sismos glaciares asociados al desprendimiento y movimiento de grandes icebergs en una de las zonas más observadas del continente por su relación con el aumento del nivel del mar.

El estudio, publicado en diciembre de 2025 en Geophysical Research Letters, fue desarrollado a partir de un método automático diseñado por Thanh-Son Phạm, investigador de la Australian National University. El sistema buscó ondas sísmicas superficiales registradas por estaciones instaladas dentro de la Antártida, una estrategia que permitió recuperar señales que habían pasado inadvertidas para las redes y catálogos globales.

Señales ligadas al frente de hielo

La ubicación de los 245 eventos detectados cerca del extremo marino de Thwaites es un dato central para interpretar su origen. En ese punto, el hielo que fluye desde el interior de la Antártida entra en contacto con el océano y se desprenden icebergs. Cuando un bloque de hielo alto se separa del glaciar, cae al agua y puede volcarse; durante ese proceso ejerce fuerzas intensas sobre el hielo del que acaba de desprenderse y produce vibraciones capaces de viajar largas distancias.

Estas señales tienen rasgos distintos de los sismos provocados por fallas tectónicas. Esa diferencia ayuda a explicar por qué fueron difíciles de detectar durante años, en particular en la Antártida, donde los eventos observados parecen menores que algunos sismos glaciares documentados en Groenlandia. El nuevo catálogo permite seguir con mayor detalle los momentos en que el glaciar fractura y descarga hielo hacia el océano, sin atribuir automáticamente cada vibración a actividad geológica bajo el lecho antártico.

El repunte entre 2018 y 2020

La mayor frecuencia de eventos en Thwaites se registró entre 2018 y 2020. Ese periodo coincidió con episodios de aceleración de la lengua de hielo del glaciar hacia el océano, observados de forma independiente mediante satélites. Los autores plantean que las condiciones oceánicas podrían estar relacionadas con esa aceleración, aunque los datos disponibles no permiten establecer una relación causal directa entre los sismos detectados y el cambio en la velocidad del hielo.

Investigaciones previas ya habían documentado la entrada de corrientes oceánicas relativamente cálidas bajo Thwaites, un proceso relevante para estudiar el derretimiento de su base. El glaciar contiene suficiente hielo como para elevar el nivel medio global del mar alrededor de 65 centímetros si se perdiera por completo, según la International Thwaites Glacier Collaboration y el British Antarctic Survey. Sin embargo, el análisis sísmico no fija una fecha de colapso ni indica que una desintegración sea inminente; los organismos que siguen su evolución prevén que continuará retrocediendo y probablemente lo hará más rápido durante los siglos XXI y XXII.

El enigma de Pine Island

El mismo análisis detectó otro grupo relevante de señales cerca del glaciar Pine Island, pero con una distribución distinta. Los eventos se localizaron aproximadamente entre 60 y 80 kilómetros del frente marino, una distancia que hace menos probable que se deban al vuelco de icebergs junto al borde glaciar. Su origen sigue sin explicación y requerirá estudios adicionales. La diferencia con Thwaites refuerza la necesidad de ampliar las redes sísmicas dentro de la Antártida para distinguir los procesos vinculados al hielo de otras fuentes de vibración.

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