CIUDAD DE MÉXICO.- Durante septiembre de 2026, el Buró de Crédito aplicará una depuración automática de registros negativos que ya cumplieron el tiempo de conservación previsto en la normativa mexicana. La eliminación no depende de una solicitud individual, sino del plazo asociado al monto adeudado medido en Unidades de Inversión, mejor conocidas como UDIS. El ajuste beneficia a personas que buscan reducir el peso de un antecedente de mora en su historial, aunque no implica que la obligación haya desaparecido ni que el acreedor pierda el derecho de cobro.
De acuerdo con las reglas que rigen a las Sociedades de Información Crediticia, las deudas menores a 25 UDIS se eliminan después de un año; las que van de 25 a 500 UDIS, al cumplir dos años; las comprendidas entre 500 y 1,000 UDIS, tras cuatro años; y las superiores a 1,000 UDIS, hasta por seis años, siempre que no exista un proceso judicial vigente ni se trate de fraude. El criterio no cambia la naturaleza del adeudo: solo determina cuánto tiempo permanece visible en el reporte.

Qué desaparece del reporte y qué no
La eliminación de una marca negativa en el Buró no equivale a una condonación ni a una cancelación del adeudo. En términos prácticos, lo que se borra es la visibilidad del registro para futuras evaluaciones crediticias, no la obligación original. El banco, la financiera o la empresa que otorgó el crédito conserva la facultad de gestionar el cobro, negociar convenios o reclamar el pago por las vías legales que correspondan.
Esta diferencia es clave para interpretar el alcance real de la depuración. El Buró de Crédito funciona como una base de información, no como una lista de sanción. Por eso, una persona puede dejar de aparecer con un atraso viejo en su historial y, aun así, seguir siendo deudora frente a la institución que le prestó dinero. En el mercado financiero, esa distinción separa la recuperación reputacional de la extinción de la deuda.
El impacto para quienes buscan financiamiento
Cuando el registro negativo sale del sistema, otras entidades ya no ven ese antecedente al revisar una nueva solicitud de crédito. Eso puede mejorar la lectura del perfil del solicitante, sobre todo si el resto de sus referencias muestran pagos puntuales. Sin embargo, la depuración no borra automáticamente otros elementos de riesgo, como endeudamiento alto, ingresos insuficientes o historial reciente de atrasos, factores que también influyen en la decisión de aprobación.
En la práctica, septiembre de 2026 no será un punto de partida para quienes arrastran obligaciones sin pagar, sino una fecha de actualización para expedientes que ya agotaron el plazo legal de almacenamiento. El efecto puede ser relevante para consumidores con adeudos antiguos y relativamente bajos, mientras que los compromisos mayores conservan una permanencia más prolongada en el sistema. La lógica regulatoria busca equilibrar dos intereses: permitir la rehabilitación financiera del usuario y preservar información útil para el otorgamiento responsable del crédito.
Cómo cuidar el historial en 2026
Especialistas en educación financiera recomiendan evitar la llamada “quita”, porque aunque permite cerrar una cuenta con descuento, deja una marca de quebranto que suele deteriorar la calificación crediticia y complica el acceso a nuevos financiamientos. También conviene revisar el reporte al menos una vez al mes, ya que la información se actualiza de forma periódica y puede reflejar con retraso una regularización reciente.
Otra medida prudente consiste en priorizar los adeudos más antiguos y negociar directamente con la institución acreedora antes de limitarse a cubrir pagos mínimos. Esa estrategia reduce el riesgo de que los intereses acumulados agraven el saldo total. Si el usuario detecta inconsistencias, tiene derecho a solicitar una aclaración; el Buró debe responder en un plazo máximo de 29 días hábiles. En un entorno donde el acceso al financiamiento depende cada vez más de la consistencia del historial, el valor real de la limpieza del reporte está en la corrección del pasado, no en la desaparición de la deuda.
