Deudas buenas o malas: impacto en finanzas

¿Qué surge en la mente al escuchar la palabra deuda? Muchas personas asocian el término con problemas económicos, pérdida de estabilidad o una carga difícil de manejar. Sin embargo, los especialistas en finanzas personales señalan que no toda deuda tiene el mismo efecto y que su utilidad depende del propósito, el plazo y la capacidad real de pago del solicitante.

Perspectivas de expertas sobre el uso del crédito

Elizabeth Mondragón Velázquez, asesora financiera, explica que una deuda puede considerarse positiva cuando genera un retorno económico o mejora la situación financiera a mediano o largo plazo. Un ejemplo claro es el crédito educativo destinado a estudios de posgrado, ya que permite acceder a mejores oportunidades laborales e ingresos superiores que compensan el costo original. En cambio, un préstamo utilizado únicamente para adquirir bienes de lujo sin ningún beneficio productivo suele considerarse menos favorable.

Por su parte, María José Codesal Arriaga, coach financiera, considera que la clasificación entre deudas buenas y malas resulta demasiado restrictiva. Ella propone evaluar si el crédito cumple una función concreta en el proyecto de vida de la persona y si esta puede sostener los pagos sin afectar su presupuesto diario. Según esta visión, un crédito hipotecario permite habitar una vivienda desde el primer día y construir patrimonio, siempre que los pagos se mantengan dentro de las posibilidades económicas del deudor.

Cuándo una deuda deja de ser viable

Ambas expertas coinciden en que la deuda se vuelve problemática cuando los pagos absorben una proporción importante de los ingresos mensuales y dificultan cubrir gastos esenciales como alimentación, vivienda o educación. Mondragón Velázquez indica que superar el 30 por ciento de los ingresos suele marcar el inicio del sobreendeudamiento, aunque Codesal Arriaga señala que el límite puede llegar hasta el 40 por ciento si no se comprometen las necesidades básicas.

El uso del crédito también influye en el historial crediticio. Mantener pagos responsables permite acceder a mejores condiciones en futuros financiamientos, como préstamos hipotecarios o para proyectos empresariales. Quienes nunca han utilizado productos de crédito formal enfrentan mayores obstáculos para obtener financiamiento y suelen recibir tasas de interés más altas cuando logran acceder a uno.

Evaluación previa a la contratación

Antes de adquirir cualquier obligación, las especialistas recomiendan formular preguntas concretas: si el crédito acerca a un objetivo financiero o de vida, si genera un beneficio real, si los pagos pueden sostenerse sin afectar gastos indispensables y si la decisión impulsa o limita el desarrollo personal. Codesal Arriaga advierte que el miedo excesivo al crédito puede llevar a renunciar a oportunidades que mejoran la calidad de vida cuando se gestionan con responsabilidad.

El análisis de la deuda requiere considerar tanto el propósito como la capacidad de pago real de cada persona. Las decisiones financieras varían según el contexto individual y no responden a fórmulas universales. Observar el equilibrio entre las obligaciones y el resto del presupuesto sigue siendo el criterio más práctico para determinar si un crédito resulta adecuado en cada caso.

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