Pedro Di Nezio asumió este 1 de julio la dirección del Servicio Meteorológico Nacional en reemplazo de Antonio Mauad, quien completó una primera etapa de reestructuración del organismo. La designación, decidida por el ministro de Defensa Carlos Presti, marca el inicio de una fase de inversión orientada a automatizar la red de estaciones meteorológicas del país.
La transición se desarrolló de manera ordenada. Di Nezio ya había comenzado a trabajar en coordinación con el equipo saliente desde meses previos, según fuentes oficiales. Mauad, por su parte, regresará a tareas vinculadas a las Islas Malvinas dentro del mismo ministerio.
Perfil técnico y trayectoria internacional
Di Nezio posee un doctorado en Meteorología y Oceanografía Física por la Universidad de Miami y es ingeniero mecánico egresado del ITBA. Durante dos décadas residió en Estados Unidos, donde dirigió programas de investigación en las universidades de Colorado, Texas y Hawái, además de colaborar con la NOAA y el Centro Nacional de Investigación Atmosférica.
Su producción científica supera los sesenta trabajos, varios publicados en revistas como Science y Nature. En 2017 emitió uno de los primeros pronósticos de La Niña con dos años de anticipación, una capacidad que resulta especialmente relevante para el sector agropecuario argentino por su incidencia en la planificación de campañas y la prevención de sequías prolongadas.

Además de su trayectoria académica, Di Nezio integró desde 2011 el panel internacional de diagnóstico de El Niño/La Niña de la NOAA y se desempeñó como consultor en riesgo climático para la red de reaseguros WTW Research Network. Estas experiencias permiten articular información técnica con decisiones productivas concretas, un aspecto valorado por el equipo del Ministerio de Defensa.
Reestructuración previa y diagnóstico institucional
La etapa anterior, bajo la conducción de Mauad, se centró en ordenar la estructura territorial del SMN. El diagnóstico oficial identificó que entre 120 y 125 puntos de observación meteorológica contaban con hasta ocho personas por estación, muchas sin formación certificada como observadores. Varias de estas designaciones respondían a pedidos de intendencias del norte y el litoral más que a necesidades operativas.
En los últimos meses se desvinculó a alrededor de 100 agentes. Las autoridades aclararon que el personal científico del organismo no resultó afectado por estas medidas. Mauad había solicitado en diciembre un plazo de seis meses para completar esta fase antes de ceder el cargo a Di Nezio, esquema que ya estaba planificado desde el verano anterior.
Objetivos de la nueva gestión
La gestión entrante priorizará una inversión de varios millones de dólares para automatizar buena parte de la red de estaciones. El objetivo consiste en reemplazar de manera progresiva el esquema de observadores humanos por tecnología de última generación, alineado con el perfil técnico del nuevo director.
Esta modernización responde a reclamos recurrentes sobre la capacidad de respuesta del SMN ante eventos climáticos extremos. La elección de un perfil con experiencia internacional busca elevar la jerarquía técnica del organismo y reducir su dependencia de lógicas de gestión tradicionales.
Rol estratégico del SMN
El Gobierno considera al SMN una de las principales vías de contacto cotidiano entre la gestión estatal y la ciudadanía a través de alertas y pronósticos. Al mismo tiempo le asigna una función estratégica vinculada al sistema de defensa nacional. La designación de Di Nezio forma parte de una estrategia más amplia orientada a dotar al organismo de mayor autonomía técnica y capacidad de articulación con sectores productivos.
La llegada de un científico con amplia trayectoria en instituciones estadounidenses y organismos internacionales representa un cambio de perfil respecto a conducciones anteriores. Su participación en foros como el Simposio Fronteras de la Ciencia de la Fundación Kavli en 2024 refuerza la intención de vincular al SMN con estándares de investigación de alto nivel.
El éxito de la transición dependerá de la capacidad para ejecutar las inversiones previstas y de la respuesta del personal técnico ante la incorporación de tecnología automatizada. Los próximos meses permitirán evaluar si el nuevo esquema logra mejorar la precisión de los pronósticos y la cobertura territorial sin afectar la calidad de los datos científicos que el organismo produce.
