Tijuana BC.- La división del patrimonio sigue siendo el principal obstáculo en los procesos de divorcio en Baja California, donde afecta a ocho de cada diez casos según estimaciones de especialistas en derecho familiar. Este dato refleja no solo disputas económicas, sino también lagunas en la preparación previa de las parejas y cambios recientes en los criterios judiciales que valoran el trabajo doméstico.
La presidenta del Colegio Nacional de Abogados Especializados en Derecho Familiar, Úrsula Benítez Ortiz, precisó que el 80 por ciento de los conflictos durante la disolución matrimonial giran en torno a la separación de bienes. Esta proporción se mantiene estable en los últimos años y explica por qué muchos expedientes se extienden más allá de la resolución misma del divorcio.

Componente emocional y falta de planificación
El componente emocional complica aún más la negociación de los bienes. Cuando una relación termina, las emociones suelen trasladarse directamente a la disputa patrimonial, dificultando acuerdos que podrían alcanzarse con mayor objetividad. Benítez Ortiz señaló que muchas parejas contraen matrimonio sin asesoría legal ni capitulaciones matrimoniales, lo que deja sin definir las reglas de administración y reparto futuro.
Esta ausencia de previsión se suma a la falta de cultura jurídica sobre temas económicos antes del matrimonio. El resultado es que, aunque el divorcio en sí puede resolverse en meses, la liquidación de la sociedad conyugal se prolonga entre uno y tres años en numerosos casos.
Regímenes patrimoniales en Baja California
La legislación estatal distingue claramente entre dos regímenes: la sociedad conyugal y la separación de bienes. En el primero, los bienes adquiridos durante el matrimonio integran un patrimonio común; en el segundo, cada cónyuge conserva la propiedad individual de lo que adquiere. Esta distinción, sin embargo, ha sido matizada por la jurisprudencia reciente.
Estefanía Campos García, presidenta de la Barra de Abogados Lic. María Sandoval de Zarco, explicó que los tribunales han incorporado mecanismos para evitar desigualdades. La persona que se haya dedicado principalmente a las labores del hogar, el cuidado de los hijos y las tareas familiares puede reclamar hasta el 50 por ciento de los bienes generados por el otro cónyuge.
Reconocimiento del trabajo doméstico
Este criterio jurisprudencial reconoce el valor económico del trabajo no remunerado que permite al otro integrante desarrollar una carrera profesional o empresarial. Al valorar estas contribuciones, los jueces buscan equilibrar la distribución final del patrimonio y reflejan una evolución en la forma de entender las dinámicas matrimoniales.
Los conflictos patrimoniales suelen concentrarse en viviendas, terrenos, vehículos, cuentas bancarias y otros bienes adquiridos durante la vida en común. La falta de acuerdos previos hace que estos elementos se conviertan en puntos de fricción prolongados.
Capitulaciones matrimoniales como herramienta preventiva
Especialistas recomiendan que las parejas consideren las capitulaciones matrimoniales, ya sea antes o durante el matrimonio, para establecer reglas claras sobre administración y reparto patrimonial. Esta figura permite anticipar escenarios y reducir la intensidad de los conflictos en caso de separación.
La experiencia en Baja California muestra que la preparación legal previa no elimina las dificultades emocionales, pero sí acorta los tiempos de resolución y disminuye la carga para los tribunales. En un contexto donde ocho de cada diez divorcios enfrentan disputas patrimoniales, el conocimiento de estas opciones adquiere relevancia práctica para quienes planean contraer matrimonio.
