En la apertura de la jornada del 6 de julio, el dólar estadounidense registró un precio promedio de 58,99 pesos dominicanos, lo que supone un incremento del 0,37 % frente al cierre previo de 58,77 pesos, según datos de Dow Jones. Esta variación se produce en un contexto de relativa calma cambiaria, aunque el tipo de cambio ha mostrado una tendencia alcista moderada en las últimas semanas.
Durante los últimos siete días, la divisa norteamericana acumuló un avance del 0,55 %, mientras que en la comparación interanual su valor ha descendido un 4,55 %. La volatilidad actual se ubica en 10,88 %, por debajo del nivel de referencia del 11,33 %, lo que indica un comportamiento más estable en el mercado local de divisas.
Factores que influyen en el tipo de cambio
El comportamiento del dólar frente al peso dominicano responde principalmente a las decisiones de política monetaria adoptadas por el Banco Central de la República Dominicana y la Reserva Federal de Estados Unidos. Además, influyen la demanda interna de divisas derivada de las importaciones y el ritmo de actividad de la economía local. Las autoridades monetarias dominicanas han mantenido un enfoque de depreciación controlada, que busca evitar sobresaltos bruscos en los precios internos.
El Banco Central proyecta que el tipo de cambio alcanzará aproximadamente 66,35 pesos en septiembre de 2026 y cerca de 69,15 pesos un año después. Estas estimaciones suponen una depreciación gradual que, según los analistas, resultaría compatible con el objetivo de mantener la competitividad de las exportaciones sin generar presiones inflacionarias descontroladas.

Panorama económico según UBS
Un informe reciente de UBS Financial Services señala que República Dominicana podría registrar en 2026 una aceleración del crecimiento real del PIB hasta situarse cerca del 4 %. Este repunte se sustentaría en la reducción de las tasas de interés, un entorno internacional más favorable y el mantenimiento de políticas orientadas al mercado. La firma destaca que la estabilidad política y el estímulo fiscal focalizado seguirían respaldando la inversión y el consumo interno.
En el plano fiscal, el gobierno aprobó un presupuesto suplementario que eleva el gasto de capital en 0,4 % del PIB para 2025, ampliando el déficit global al 3,5 % del PIB. Para 2026, el Ministerio de Hacienda se ha fijado como meta reducir ese desequilibrio hasta el 3,2 % del PIB y alcanzar un superávit primario del 0,5 %.
Balanza de pagos y flujos de capital
UBS prevé que los superávits generados por las exportaciones de servicios y las remesas compensen parcialmente los déficits en la cuenta de ingresos y en el comercio de mercancías. De esta forma, el déficit por cuenta corriente se mantendría entre el 2 % y el 2,5 % del PIB tanto en 2025 como en 2026. La inversión extranjera directa neta, estimada entre el 3,5 % y el 4 % del PIB, se concentraría en los sectores de turismo, comercio, industria, energía e inmobiliario, y sería suficiente para financiar la brecha externa.
La deuda pública bruta, por su parte, se mantendría estable en torno al 58 % del PIB durante los próximos 12 a 18 meses, siempre que no se produzcan eventos macroeconómicos imprevistos. Esta previsión otorga cierto margen de maniobra al gobierno para implementar políticas contracíclicas sin comprometer la sostenibilidad fiscal a mediano plazo.
Riesgos identificados
El informe de UBS también advierte sobre posibles amenazas asociadas a eventos climáticos adversos y desafíos de gobernabilidad, fenómenos habituales en economías emergentes. No obstante, la valoración general del documento se mantiene optimista respecto a la trayectoria de los principales indicadores macroeconómicos dominicanos para 2026, siempre que se preserve la prudencia en el manejo de las cuentas públicas y se mantenga el diálogo con los organismos multilaterales.
El tipo de cambio del dólar frente al peso dominicano continuará vigilado de cerca por los agentes económicos, ya que cualquier desviación significativa respecto a las proyecciones oficiales podría afectar tanto los costos de las importaciones como la rentabilidad de los sectores exportadores. Por ahora, el mercado parece absorber sin mayor dificultad las fluctuaciones observadas en los primeros días de julio.
