Dólar abre a la baja en Chile

El dólar estadounidense abrió este 4 de agosto en 925,12 pesos chilenos, según datos de Dow Jones. La cotización representa una baja marginal de 0,04% frente al cierre anterior, situado en 925,48 pesos. Aunque el movimiento diario es limitado, confirma una tendencia descendente más amplia: la divisa acumula una caída semanal de 0,62% y retrocede 4,29% en doce meses.

Un mercado estable, pero sensible al cobre

La volatilidad cambiaria se ubica en 8,91%, por debajo del nivel de referencia de 11,32%. La diferencia sugiere un escenario relativamente estable, aunque no elimina la exposición del peso chileno a factores externos. En particular, el precio internacional del cobre continúa siendo decisivo: una recuperación sostenida favorecería los ingresos por exportaciones y podría acelerar la apreciación de la moneda local; una caída brusca tendría el efecto contrario y elevaría el valor del dólar.

Las proyecciones de consenso recopiladas por Bloomberg y analistas internacionales apuntan a una apreciación moderada del peso hacia el cierre de 2026. El tipo de cambio podría ubicarse en una banda de 820 a 880 pesos por dólar, con una estimación central cercana a 840 pesos. En un escenario de mayor entrada de capital extranjero y cobre firme, el rango podría estrecharse entre 820 y 850 pesos.

La previsión depende, sin embargo, de dos condiciones: estabilidad política y avances en el programa de reformas. El giro político hacia la derecha es considerado un posible respaldo para la confianza empresarial y la inversión privada, pero su impacto sobre el tipo de cambio no será automático. También pesarán la evolución de la inflación, las tasas internacionales y el desempeño de la economía global. Por ello, el escenario base es de fortalecimiento gradual, no de una caída lineal del dólar.

La señal detrás de la baja

Las dos jornadas consecutivas de retroceso reflejan una menor presión compradora sobre la divisa estadounidense, pero todavía no constituyen una ruptura decisiva de la tendencia. El peso mantiene margen de recuperación mientras el cobre y los flujos de inversión acompañen; cualquier deterioro externo podría reactivar rápidamente la demanda de dólares.

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