El dólar estadounidense inició la jornada del 15 de julio a un promedio de 5,08 reales brasileños, con un alza marginal del 0,07% frente al cierre previo. Esta variación se inscribe en un contexto de baja volatilidad actual del 9,29%, inferior al promedio histórico de 10,76%, lo que refleja un mercado cambiario relativamente controlado pese a las tensiones globales.

En paralelo, Bolivia enfrenta una transición estructural más compleja. El mercado paralelo se estabilizó cerca de 9,64 bolivianos, impulsado por la expectativa de un financiamiento del BID por 4.500 millones de dólares entre 2026 y 2028. El Gobierno busca reducir el déficit fiscal al 7% e intenta contener una inflación que el FMI advierte podría superar el 15% sin control de la emisión monetaria.
Perspectivas dispares para 2026
Las proyecciones de organismos internacionales divergen: el Banco Mundial anticipa una contracción del PIB del 1,1%, mientras la CEPAL estima un crecimiento del 0,5%. La liberación gradual de dólares y la publicación diaria de tipos referenciales por el Banco Central de Bolivia buscan estabilizar el tipo de cambio, aunque el valor oficial de 6,96 bolivianos pierde relevancia frente a las cotizaciones de mercado. Esta divergencia entre Brasil y Bolivia evidencia cómo las reformas cambiarias y el acceso a financiamiento externo pueden marcar trayectorias opuestas en economías vecinas sometidas a presiones similares.
