El dólar estadounidense cerró el 2 de julio a 926,64 pesos chilenos, un aumento de 0,13 % frente al cierre anterior de 925,46. En la última semana registró un avance de 0,57 %, aunque en términos interanuales acumula una baja de 4,6 %. La volatilidad actual se sitúa en 1,75 %, muy por debajo del promedio histórico, lo que refleja un mercado cambiario estable en el corto plazo.

La tendencia alcista de los últimos tres días contrasta con la proyección de mediano plazo. Analistas consultados por Bloomberg estiman que el peso chileno se apreciará de forma moderada hacia 2026, ubicando el tipo de cambio entre 820 y 880 pesos por dólar, con un escenario base de 840 pesos al cierre de ese año.
Factores que sostienen la apreciación
El giro político hacia la derecha ha mejorado la confianza empresarial y estimulado la inversión privada, elementos clave para fortalecer la moneda local. Al mismo tiempo, el precio internacional del cobre sigue siendo determinante: una recuperación sostenida de las cotizaciones acelera la apreciación del peso, mientras que una caída brusca representa el principal riesgo alcista para el dólar.
Si el flujo de capitales extranjeros supera las expectativas y el metal rojo se mantiene en niveles altos, el tipo de cambio podría situarse entre 820 y 850 pesos. Los analistas coinciden en que la volatilidad persistirá, pero la trayectoria central apunta a una apreciación moderada del peso en comparación con los niveles observados en 2024 y 2025, siempre que se preserve la estabilidad política y avancen las reformas.
