En el cierre de operaciones del 16 de julio de 2026 el dólar estadounidense se cotizó a 10,63 bolivianos, lo que supuso un incremento del 3,73 % frente al valor de 10,25 registrado el día anterior. La variación se inscribe en una tendencia alcista que se mantiene desde hace tres jornadas consecutivas y que ha elevado la divisa norteamericana un 9,04 % en la última semana y un 57,78 % en términos interanuales.
Comportamiento reciente del tipo de cambio
La volatilidad del par dólar-boliviano alcanzó el 42,67 %, superando el nivel de referencia del 40,75 %. Este aumento de la inestabilidad refleja tanto la presión de demanda de divisas como la limitada oferta disponible en el sistema financiero formal. El tipo de cambio oficial permanece anclado en 6,96 bolivianos, aunque su relevancia práctica ha disminuido notablemente ante las cotizaciones que se observan en el mercado paralelo y en las operaciones de ventanilla.
Contexto de la unificación cambiaria
El Banco Central de Bolivia ha comenzado a publicar valores referenciales diarios que oscilan alrededor de 9,21 bolivianos para la compra y 9,40 para la venta. Estas cifras surgen del proceso de liberación gradual de dólares anunciado para el primer semestre de 2026 y pretenden acercar el precio oficial al que realmente opera el comercio. La medida forma parte de un paquete más amplio que incluye la recepción de un financiamiento de 4 500 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo para el período 2026-2028.

Objetivos fiscales y proyecciones de inflación
El Gobierno boliviano mantiene como meta reducir el déficit fiscal al 7 % del PIB este año, al tiempo que proyecta una inflación de hasta el 17 %. El Fondo Monetario Internacional había advertido que, de no controlarse la emisión monetaria, el alza de precios podría superar el 15 %. Hasta el momento no se han publicado estimaciones detalladas a mediano plazo por parte del organismo, debido al alto grado de incertidumbre que rodea la transición cambiaria.
Perspectivas de organismos internacionales
El Banco Mundial anticipa una contracción del 1,1 % en el producto interno bruto para 2026, mientras que la CEPAL prevé un crecimiento marginal del 0,5 %. Ambas proyecciones coinciden en señalar que la economía boliviana atraviesa una fase de ajuste estructural tras la fuerte volatilidad observada durante 2025. La estabilidad temporal que mostró el mercado paralelo a inicios de año, con cotizaciones cercanas a 9,64 bolivianos, estuvo asociada a las expectativas generadas por las reformas y el anuncio del financiamiento externo.
Desafíos de la transición estructural
La liberación progresiva de divisas y la publicación diaria de referencias buscan reducir la brecha entre el tipo de cambio oficial y el de mercado. Sin embargo, el éxito de esta estrategia dependerá de la capacidad del Banco Central para mantener un flujo constante de dólares y de la evolución de las reservas internacionales. Los analistas locales observan que cualquier interrupción en la oferta podría amplificar la volatilidad ya registrada y complicar el cumplimiento de las metas de inflación y déficit fiscal.
El escenario actual exige una coordinación estrecha entre política monetaria y fiscal para evitar que la depreciación del boliviano se traduzca en presiones inflacionarias adicionales. La experiencia de 2025 demostró que los desequilibrios acumulados pueden generar movimientos bruscos del tipo de cambio cuando las expectativas de los agentes económicos se modifican de forma repentina.
