Al término de las operaciones del 31 de julio, el dólar estadounidense se ubicó en un promedio de 17.32 pesos mexicanos. Esta cifra implica una reducción de 0.13 por ciento frente al cierre anterior de 17.34 pesos, según datos de Dow Jones. La jornada se inscribió en una secuencia de dos días consecutivos de descenso para la divisa estadounidense frente a la moneda nacional.
En la última semana el tipo de cambio acumuló una baja de 0.94 por ciento, mientras que en la comparación interanual la depreciación alcanzó 7.14 por ciento. Estos movimientos reflejan un entorno en el que el peso mexicano ha mostrado mayor fortaleza relativa, impulsada por flujos de capital y expectativas sobre el desempeño económico del país.
Volatilidad contenida en el mercado cambiario
La volatilidad registrada en las últimas sesiones se situó en 2.74 por ciento, nivel claramente inferior al 7.48 por ciento que se considera referencia histórica. Esta reducción indica que los participantes del mercado cambiario operan con menor incertidumbre inmediata y que los movimientos de precio responden más a datos puntuales que a factores de riesgo sistémico.
La estabilidad observada contrasta con periodos anteriores en los que anuncios de política monetaria o datos de inflación generaban amplias oscilaciones. En el contexto actual, la menor volatilidad permite a las empresas planificar con mayor previsibilidad sus coberturas y presupuestos en moneda extranjera.

Perspectivas para el cierre de 2026
Los analistas consultados por diversas instituciones proyectan que el tipo de cambio al final de 2026 se ubicará entre 19.30 y 20.50 pesos por dólar. La Secretaría de Hacienda estima un nivel de 19.70 pesos, Banorte prevé 19.30 pesos, el consenso de analistas encuestados por el Banco de México oscila entre 20.00 y 20.50 pesos, y Citi México sitúa el rango entre 19.50 y 20.20 pesos. Un sondeo de Reuters ubica la cotización cerca del centro del intervalo histórico de la última década, comprendido entre 16.00 y 22.00 pesos.
Entre los elementos que podrían reforzar al peso mexicano destacan las inversiones vinculadas al nearshoring y los ingresos en divisas que generará la organización del Mundial de Fútbol 2026. Ambos factores aportan entradas de capital que, en condiciones normales, ejercen presión apreciatoria sobre la moneda nacional.
Elementos determinantes de la volatilidad futura
Los especialistas coinciden en que el crecimiento económico de México, la renegociación del T-MEC, las políticas arancelarias de Estados Unidos y la posible reducción de tasas por parte de la Reserva Federal a finales de 2025 y durante 2026 configuran el escenario más relevante para el comportamiento del dólar. Una flexibilización monetaria en Estados Unidos tendería a debilitar a la divisa estadounidense a escala global y, por tanto, a favorecer un tipo de cambio más bajo en México.
Al mismo tiempo, el ritmo de expansión del producto interno bruto nacional se prevé entre 1.15 y 1.40 por ciento para el presente año, tras un periodo de menor dinamismo. Este crecimiento moderado podría limitar la magnitud de cualquier apreciación adicional del peso si no se acompaña de mayores flujos de inversión extranjera directa.
Características del peso mexicano
El peso mexicano constituye la moneda de curso legal en México y fue la primera en el mundo que adoptó el signo de dólar, posteriormente retomado por Estados Unidos. Se trata de la decimoquinta divisa más negociada a nivel global y la más operada en América Latina, solo superada en el continente por el dólar estadounidense y el dólar canadiense.
Desde 1993 se utiliza la abreviatura MXN para identificarla, en sustitución de las siglas MXP empleadas anteriormente. Las monedas en circulación presentan forma semicircular y reproducen el escudo nacional en el reverso, mientras que los billetes disponibles son de 20, 50, 100, 200, 500 y 1 000 pesos. Cada peso mexicano equivale a 100 centavos.
