El dólar estadounidense cerró el 3 de julio a 5,17 reales brasileños, tras una caída del 0,67% respecto al cierre previo de 5,20. En la semana la divisa retrocedió apenas un 0,05%, mientras que en términos interanuales acumula una baja del 4,95%. La volatilidad actual, situada en 7,41%, se ubica por debajo del promedio de referencia del 10,71%, lo que indica una fase de relativa calma en el mercado cambiario.

Según las proyecciones de UBS, el real mantendrá una trayectoria estable con leve depreciación durante 2026. El banco espera un tipo de cambio de 5,40 reales por dólar en el primer trimestre y de 5,50 en el resto del año. Esta previsión combina factores externos favorables, como el inicio del ciclo de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal y el buen desempeño de las materias primas, con presiones internas que limitan la apreciación de la moneda brasileña.
Presiones fiscales y monetarias
El déficit fiscal proyectado en 8,5% del PIB y una deuda pública cercana al 80% elevan la percepción de riesgo y restringen la llegada de capitales. Al mismo tiempo, la reducción prevista de la tasa Selic hasta 12,5% a fines de 2026 debilitará el atractivo del carry trade, mientras el déficit en cuenta corriente alcanzaría 3,6% del PIB. Estos elementos configuran un escenario en el que la estabilidad cambiaria dependerá de la capacidad del gobierno para contener el desequilibrio fiscal sin comprometer el crecimiento.
