Dólar estadounidense alcanza 11,3 bolivianos al cierre

En el cierre de operaciones del 28 de julio, el dólar estadounidense se cotizó en 11,3 bolivianos, lo que representa un incremento del 3,36 por ciento frente al valor de 10,93 bolivianos registrado el día anterior, según datos de Dow Jones. Esta variación se inscribe en un contexto de ajustes progresivos del mercado cambiario boliviano, donde la moneda estadounidense ha mantenido una senda alcista durante las últimas jornadas. La cotización refleja tanto factores internos de oferta y demanda como las expectativas generadas por las reformas anunciadas por las autoridades económicas.

Comportamiento semanal y anual del tipo de cambio

Durante la última semana, el dólar registró un avance acumulado del 6,11 por ciento, mientras que la variación interanual alcanzó el 67,61 por ciento. Estos porcentajes evidencian una aceleración en la depreciación del boliviano frente a la divisa estadounidense, proceso que se intensificó tras la volatilidad observada en 2025. El tipo de cambio ha mostrado una tendencia positiva en los días recientes, aunque se mantiene estable después de un día consecutivo de alza, lo que sugiere que los agentes del mercado están absorbiendo gradualmente las nuevas condiciones.

La volatilidad actual se ubica en 28,79 por ciento, cifra inferior al nivel de referencia del 41,01 por ciento. Esta reducción indica una mayor estabilidad relativa en el mercado de divisas, aunque el nivel sigue siendo elevado en comparación con periodos anteriores a la unificación cambiaria. Los operadores observan con atención cómo evoluciona esta métrica en las próximas semanas, ya que una volatilidad contenida podría facilitar la transición hacia un régimen más predecible.

Estabilidad en el mercado paralelo y reformas cambiarias

El mercado paralelo en Bolivia exhibió una estabilidad temporal a inicios de 2026, con cotizaciones cercanas a 9,64 bolivianos. Este comportamiento se vincula directamente con las expectativas generadas por las reformas cambiarias y el anuncio de un financiamiento externo de 4.500 millones de dólares por parte del Banco Interamericano de Desarrollo para el periodo 2026-2028. La llegada de estos recursos busca aliviar la presión sobre las reservas internacionales y sostener la liquidez del sistema financiero durante la fase de transición.

Dólar estadounidense alcanza 11,3 bolivianos al cierre

El Gobierno boliviano se ha propuesto reducir el déficit fiscal al 7 por ciento este año y proyecta una inflación de hasta el 17 por ciento. El Fondo Monetario Internacional había advertido que la inflación podría superar el 15 por ciento si no se controla la emisión monetaria, lo que mantiene un grado de incertidumbre sobre el cumplimiento de las metas. En paralelo, el Banco Mundial anticipa una contracción del producto interno bruto del 1,1 por ciento para 2026, mientras que la CEPAL prevé un crecimiento marginal del 0,5 por ciento. El FMI optó por no publicar estimaciones precisas a largo plazo debido al alto nivel de incertidumbre que rodea las variables macroeconómicas.

Proceso de unificación cambiaria y rol del Banco Central

El proceso de unificación cambiaria previsto para el primer semestre contempla la liberación gradual de dólares en el sistema financiero y la publicación diaria de valores referenciales por parte del Banco Central de Bolivia. Estos valores se sitúan recientemente alrededor de 9,21 bolivianos para la compra y 9,40 bolivianos para la venta. Aunque el tipo de cambio oficial permanece en 6,96 bolivianos, su relevancia en las operaciones comerciales ha disminuido notablemente frente a los nuevos valores de mercado, que reflejan con mayor fidelidad las condiciones reales de oferta y demanda.

La transición estructural que atraviesa Bolivia después de la fuerte volatilidad de 2025 exige ajustes en múltiples frentes. La contracción económica prevista obliga a las autoridades a equilibrar la necesidad de estabilizar el tipo de cambio con el objetivo de preservar el flujo de divisas hacia sectores productivos. Los analistas destacan que la publicación diaria de referencias por parte del Banco Central contribuye a reducir la asimetría de información entre los participantes del mercado, aunque el éxito de la medida dependerá de la consistencia con la que se ejecuten las liberaciones de dólares.

La combinación de factores externos, como el financiamiento del BID, y medidas internas, como el control de la emisión monetaria, configuran un escenario donde la evolución del dólar en los próximos meses dependerá tanto de la ejecución presupuestaria como de la capacidad del sistema financiero para canalizar los recursos hacia la economía real. Los datos del cierre del 28 de julio ofrecen un primer indicador de cómo se está desarrollando esta dinámica en el corto plazo.

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