Dólar mayorista se estabiliza tras tres alzas consecutivas

El dólar mayorista cerró estable en 1.488 pesos tras registrar un volumen de 558 millones de dólares en el segmento contado. Esta cifra representa una caída de unos 260 millones respecto al promedio de los tres días previos, cuando se alcanzaron máximos anuales de actividad. La jornada se vio influida por el feriado estadounidense del viernes, que redujo la participación de operadores locales y anticipó menor liquidez. El tipo de cambio oficial interrumpió así una secuencia de tres subidas consecutivas y se mantuvo 321 pesos por debajo del techo de la banda de intervención fijado por el BCRA en 1.809 pesos.

En el mercado de futuros se negoció el equivalente a más de 1.400 millones de dólares, con el BCRA vendiendo contratos principalmente en posiciones de julio para anclar expectativas. El interés abierto superó los 3.500 millones y aún deja amplio margen antes de alcanzar el límite autorizado de 9.000 millones. Paralelamente, las operaciones en instrumentos dólar linked mostraron montos relevantes los días 25 de junio, 29 de junio y 1 de julio, lo que sugiere intervenciones oficiales adicionales para contener presiones.

El sector agroexportador liquidó 3.007 millones de dólares en junio, acumulando 13.378 millones en el semestre, un 13 % menos que el mismo período de 2025. Las ventas de soja con precio fijado alcanzan apenas el 24,5 % de la producción estimada en 51,5 millones de toneladas, siete puntos por debajo del promedio histórico. Esta demora en la fijación de precios explica parte de la menor oferta estacional de divisas y la presión alcista observada en las últimas semanas sobre los tipos de cambio financieros.

Efectos sobre la acumulación de reservas y la demanda privada

La menor liquidación de divisas del agro reduce el margen del BCRA para comprar dólares en el spot sin generar volatilidad. Durante el primer semestre las reservas se beneficiaron de la cosecha gruesa, pero el ingreso de julio ya muestra señales de agotamiento estacional. Al mismo tiempo, la demanda privada de dólares se canaliza cada vez más hacia bienes importados ante una apertura comercial que aún no se traduce en mayor competitividad local. Sectores dinámicos como agro, minería e hidrocarburos no compensan el rezago de la industria y los servicios, configurando un escenario de bajo crecimiento con presión sobre el saldo comercial.

Perspectiva de productores y estrategia de retención

Los productores continúan postergando la fijación de precios a la espera de un tipo de cambio más favorable o de subas en los valores internacionales de la soja y el maíz. Esta conducta, que se observa en el 75,5 % de la producción aún sin precio cerrado, introduce incertidumbre sobre el ritmo de ingreso de divisas durante el segundo semestre. Si los precios externos permanecen estables o el dólar oficial sigue deslizándose de forma gradual, la retención podría prolongarse varias semanas más, reduciendo la oferta en el momento en que el BCRA necesita acumular reservas para enfrentar vencimientos y eventuales tensiones estacionales.

Rol del BCRA en futuros y dólar linked

La intervención activa en contratos de futuro y en instrumentos atados al dólar permite al ente monetario fijar expectativas sin agotar reservas inmediatas. Al vender posiciones de julio apenas un peso por encima del cierre spot, el BCRA transmite señal de continuidad del deslizamiento ordenado. Sin embargo, esta estrategia depende de que la cosecha 2025/26, proyectada en 149 millones de toneladas, se materialice con suficiente velocidad. Cualquier retraso adicional en las ventas de los productores obligaría al BCRA a intensificar las intervenciones o a aceptar mayor volatilidad en los tipos de cambio financieros.

Escenarios futuros y riesgos latentes

La campaña agrícola 2025/26 ofrece un volumen superior en 30 millones de toneladas al ciclo anterior, lo que debería ampliar la oferta de divisas a partir de diciembre. No obstante, el momento exacto de liquidación sigue sujeto a decisiones de los productores y a la evolución de precios internacionales. Un escenario de dólar más competitivo podría acelerar las ventas, mientras que una estabilización de los precios de commodities incentivaría mayor retención. En paralelo, el feriado estadounidense del 3 de julio y la menor actividad local anticipan semanas de volúmenes reducidos que podrían amplificar cualquier desequilibrio entre oferta y demanda.

El principal riesgo radica en una combinación de retención prolongada de granos y aumento de la demanda de importaciones. Si ambos factores coinciden, el BCRA enfrentaría mayor presión sobre las reservas y podría verse obligado a acelerar el ritmo de depreciación o a endurecer controles sobre los instrumentos financieros. Por el contrario, una liquidación anticipada impulsada por precios externos favorables reduciría la necesidad de intervención y permitiría mantener el deslizamiento ordenado del tipo de cambio oficial.

La dinámica observada en las últimas semanas refleja un equilibrio frágil entre la política de intervención del BCRA, las decisiones de retención de los productores y la apertura comercial en curso. El resultado de este triángulo determinará si el segundo semestre transcurre con mayor estabilidad cambiaria o con renovadas tensiones sobre las reservas y los tipos de cambio paralelos.

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