La Refinería Olmeca en Dos Bocas, Tabasco, registró en mayo una producción promedio de 144 mil 400 barriles diarios de petróleo, lo que representa apenas el 42.5 por ciento de su capacidad diseñada de 340 mil barriles. Este nivel constituye el más bajo desde agosto del año anterior y confirma las dificultades operativas que ha enfrentado la instalación desde su inauguración el 1 de julio de 2022.
Planeación deficiente desde el origen
Especialistas del sector energético atribuyen el bajo rendimiento a la ausencia de estudios de ingeniería detallados y a la decisión de acelerar la construcción sin seguir las mejores prácticas internacionales. El proyecto, impulsado por la entonces secretaria de Energía Rocío Nahle, buscó concluirse en un plazo récord con un presupuesto inicial de 8 mil millones de dólares. Sin embargo, la inversión acumulada ya supera los 23 mil millones de dólares sin que la planta alcance su operación óptima.
La opacidad en la asignación de contratos también ha sido señalada como un factor que limitó la calidad de los trabajos. Luis Miguel Labardini, socio de la consultora Marcos y Asociados, explicó que estas condiciones generaron una refinería con fallas estructurales que provocan una producción volátil y propensa a interrupciones frecuentes.

Secuencia de incidentes operativos
Los reportes públicos de Pemex documentan una serie de eventos que han afectado el desempeño de la refinería. En enero de este año, una falla eléctrica general detuvo las plantas coquizadora, catalítica y las hidrodesulfuradoras. En marzo se registró un incendio en el área de almacenamiento, seguido por otro en abril en el patio de coque. Durante mayo, paros escalonados e intermitencias en los trenes de refinación se debieron a fallas de vapor.
Estos incidentes reflejan problemas de diseño que van más allá de fallas puntuales. La falta de un diagnóstico integral previo ha impedido identificar y corregir las deficiencias en el trazo de las instalaciones, lo que mantiene la operación por debajo de los estándares esperados para una refinería de esta escala dentro del Sistema Nacional de Refinación.
Presiones financieras y necesidad de diagnóstico
Labardini consideró urgente que la Secretaría de Energía o Pemex contraten un equipo internacional de expertos para evaluar si es posible reparar los diseños estructurales. Esta revisión requeriría recursos adicionales a los ya invertidos, en un contexto donde las finanzas públicas enfrentan presiones derivadas de la meta de reducir el déficit fiscal.
A pesar de los ingresos petroleros extraordinarios registrados este año por los altos precios del crudo, la asignación de fondos extras a Dos Bocas enfrenta restricciones presupuestarias. El especialista señaló que las decisiones tomadas durante la construcción priorizaron velocidad sobre solidez técnica, y que corregir el rumbo ahora demandará mayor transparencia y planeación rigurosa.
La situación de la refinería plantea interrogantes sobre la viabilidad de proyectos energéticos ejecutados bajo plazos acelerados y presupuestos ajustados. Mientras las autoridades mantienen el objetivo de fortalecer la capacidad nacional de refinación, los datos operativos actuales evidencian que alcanzar el rendimiento proyectado requerirá intervenciones técnicas y financieras de mayor alcance.
