En menos de 24 horas, dos trabajadores vinculados a la seguridad estatal fueron ejecutados a balazos en Hermosillo. El jueves por la tarde, un elemento del Sistema Estatal Penitenciario murió en el centro de la ciudad tras recibir disparos en Luis Encinas. Veintitrés horas antes, un guía técnico del Itama fue abatido mientras viajaba en vehículo por la colonia Jesús García.

Ambos casos activaron de inmediato operativos conjuntos de Policía Estatal, Municipal, Sedena y Fiscalía. Las autoridades confirmaron que las víctimas ejercían funciones de custodia y tratamiento de personas privadas de la libertad, lo que añade una capa de vulnerabilidad institucional a los hechos.
Patrón de violencia selectiva
La sucesión de ataques en un lapso tan breve revela una posible focalización contra personal que opera dentro del sistema de justicia estatal. No se trata de robos o riñas fortuitas: ambos incidentes ocurrieron en horarios vespertinos y en zonas urbanas con presencia de corporaciones. Esta secuencia eleva la presión sobre las capacidades de respuesta y protección de los propios cuerpos de seguridad.
Investigación en curso
Fiscalía General de Justicia del Estado ya realiza las periciales correspondientes. El despliegue del Código Rojo permitió resguardar las escenas y recolectar evidencia antes de que el Servicio Médico Forense trasladara los cuerpos. Hasta ahora no se han reportado detenciones, pero las autoridades mantienen el operativo activo para identificar y capturar a los responsables.
