El expresidente Iván Duque atribuyó la debilidad del dólar en Colombia a un fenómeno global y a una estrategia de Estados Unidos para reducir el peso de su deuda y mejorar la competitividad de sus exportaciones. Según explicó, el atractivo de los activos colombianos también ha impulsado la apreciación del peso mediante el llamado arbitraje de tasas.
Duque señaló que un inversionista que retire dólares colocados en Estados Unidos a tasas cercanas al 3,5% puede destinarlos a bonos soberanos colombianos denominados en dólares, con rendimientos de alrededor del 8%. La diferencia se amplía en instrumentos emitidos en pesos, cuyas tasas se ubican entre 13% y 14%, aunque esa rentabilidad implica una mayor exposición al riesgo cambiario y económico del país.

El mercado espera una corrección
El exmandatario prevé que el dólar recupere parte del terreno perdido durante el segundo semestre y cierre 2026 entre $3.400 y $3.600. Su pronóstico coincide con la expectativa de un repunte, pero dependerá de las decisiones de los bancos centrales, los flujos internacionales y la evolución de la economía colombiana.
El 31 de julio, la divisa subió cerca de 1,6% y terminó en $3.158, una señal de que las posiciones favorables al peso comenzaron a enfrentar toma de utilidades y coberturas. Acciones y Valores considera que el entorno ya no respalda con la misma fuerza nuevas caídas del dólar.
La decisión del Banco de la República de mantener la tasa en 12% sorprendió al mercado, que esperaba un aumento de 50 puntos básicos. Sin embargo, la firma estima que el efecto inmediato de esa decisión fue limitado: el alza habría añadido apenas cerca de 0,01% al rendimiento semanal de las operaciones de carry. El factor decisivo será ahora la trayectoria futura de las tasas y el posicionamiento de los inversionistas.
El programa de acumulación de reservas del banco central también puede encarecer nuevas apuestas por un dólar más bajo, aunque no busca fijar un nivel específico de la tasa de cambio. Al mismo tiempo, Alianza IN advirtió que el debate no debe limitarse al dólar: la competitividad, la productividad, la inteligencia artificial, la inversión y la diversificación exportadora serán determinantes para el crecimiento del país.
