El municipio de Ecatepec, en el Estado de México, ha registrado un incremento notable en la cobertura de agua potable dentro de la Quinta Zona, pasando de un 30% a un 85% durante los primeros 500 días de la administración actual. Este cambio se atribuye a una inversión conjunta de 1,784 millones de pesos entre los gobiernos federal, estatal y municipal, orientada a la rehabilitación de pozos, la reducción del robo de agua y la ejecución de cinco proyectos estratégicos. La capacidad de suministro aumentó de 3,597 a 4,340 litros por segundo, beneficiando directamente a 641 mil familias.
La reactivación de 24 pozos inoperantes y la reperforación de nueve más colapsados, junto con la incorporación de sistemas de telemetría y la plataforma Neptuno, han permitido estabilizar el flujo en zonas que durante décadas enfrentaron escasez crónica. La alcaldesa Azucena Cisneros Coss ha señalado que el acceso al agua por red constituye un derecho humano que su gobierno busca garantizar mediante soluciones concretas, incluso frente a litigios pendientes en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Rehabilitación de infraestructura como base del incremento
El director del Sistema de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento de Ecatepec, Francisco Reyes Vázquez, detalló que los trabajos incluyeron mantenimiento intensivo y coordinación con la Comisión Nacional del Agua y la Comisión del Agua del Estado de México. Estas acciones permitieron sumar 743 litros por segundo adicionales desde enero de 2025. La reparación de fugas y la implementación de controles de medición han reducido pérdidas que antes superaban el 40% del volumen extraído.
Los habitantes de fraccionamientos como Alborada de Aragón y Fuentes de Aragón han reportado mejoras palpables en la continuidad del servicio, lo que llevó incluso al desistimiento de un amparo colectivo previo. Este respaldo vecinal contrasta con la persistencia de amparos legales que cuestionan la distribución regional del recurso hídrico.
Colaboración entre niveles de gobierno y sus límites
La suma de recursos federales, estatales y municipales representa un modelo de financiamiento mixto que ha acelerado obras en un territorio históricamente afectado por la falta de mantenimiento. Sin embargo, la dependencia de pozos locales plantea interrogantes sobre la sostenibilidad a mediano plazo, especialmente ante la posible disminución de niveles freáticos por sobreexplotación.
Organismos como la Conagua han aportado asistencia técnica, mientras que la CAEM facilitó la conexión con fuentes externas. Esta articulación ha permitido resultados medibles en 500 días, pero revela también la necesidad de mecanismos permanentes de mantenimiento que eviten el deterioro rápido de la infraestructura rehabilitada.
Perspectivas de los actores involucrados
La administración municipal enfatiza la entrega de soluciones tangibles y el reconocimiento del agua como derecho exigible. Los residentes beneficiados valoran la reducción de tandeos y la posibilidad de planificar el uso doméstico con mayor previsibilidad. Por otro lado, sectores de la oposición y algunos grupos vecinales mantienen reservas respecto a la capacidad de sostener el servicio sin nuevas inversiones continuas.
El director de Sapase ha subrayado que las mejoras en medición y control del “huachicoleo” han sido determinantes para maximizar el volumen disponible. No obstante, persisten desafíos relacionados con la informalidad en algunas tomas y la necesidad de ampliar la red en asentamientos irregulares.
Proyecciones futuras y factores de riesgo
Entre las obras anunciadas para la Quinta Zona destacan una megaplanta potabilizadora, un Tanque Maestro de 10 millones de litros, la aplicación de sistema Linner para sellar filtraciones y una toma directa del Sistema Cutzamala. Estos proyectos podrían elevar aún más la cobertura, pero su ejecución depende de la continuidad presupuestal y de la resolución de trámites ambientales y legales.
Entre los riesgos identificados se encuentra la vulnerabilidad climática que podría afectar la recarga de mantos acuíferos, así como posibles conflictos por la prioridad de uso entre municipios conurbados. La falta de un programa integral de eficiencia hídrica a largo plazo podría limitar los logros alcanzados si no se complementa con políticas de ahorro y reutilización.
Replicabilidad del modelo en otros municipios
El caso de Ecatepec ofrece elementos que podrían aplicarse en otras localidades del Valle de México con problemas similares de abastecimiento. La combinación de rehabilitación de pozos, control de pérdidas y coordinación interinstitucional ha demostrado capacidad para generar incrementos rápidos en cobertura. Sin embargo, cada territorio presenta condiciones hidrogeológicas y de infraestructura distintas que exigen adaptaciones específicas.
El incremento de 743 litros por segundo logrado en poco más de un año indica que la recuperación de capacidad instalada puede ser más rentable que la construcción de nuevas fuentes, siempre que se mantengan programas de mantenimiento preventivo. La experiencia también muestra que la transparencia en el uso de recursos y la comunicación constante con la población favorecen la aceptación de obras y la reducción de conflictos legales.
