Los datos del INEGI para 2025 muestran que el sector informal generó ocho de cada diez pesos del aumento del PIB nacional, mientras el conjunto de la economía apenas avanzó 0.7 por ciento. El Valor Agregado Bruto informal creció 2.3 por ciento, tres veces más rápido que el promedio. Esta brecha no es coyuntural: refleja un cambio estructural en el que los micronegocios y los servicios profesionales sin registro fiscal sostienen el consumo familiar ante la debilidad del empleo formal.
Profesionistas y subcontratación sin prestaciones
El crecimiento más acelerado se registró en los servicios profesionales y técnicos que operan sin emitir facturas, con un repunte de 9.6 por ciento. Profesionistas con educación superior abandonan esquemas formales porque los salarios y las prestaciones no compensan la carga fiscal y administrativa. Al mismo tiempo, el segmento tradicional de micronegocios y talleres caseros avanzó 3.3 por ciento, confirmando que la informalidad ya no se limita al comercio ambulante.
El IMSS reportó en mayo de 2026 una caída de 2.5 por ciento en el registro de patrones, concentrada en micro y pequeñas empresas. Esta reducción coincide con diecinueve meses consecutivos de baja en la inversión productiva según Banxico y con el hecho de que 94.2 por ciento de la IED correspondió a reinversión de utilidades ya existentes, sin generar nuevos empleos formales.

Una economía dual que erosiona la productividad
Uno de los riesgos menos visibles es la formación de una economía dual donde el sector informal absorbe talento calificado pero sin mecanismos de acumulación de capital ni transferencia tecnológica. Los profesionistas que optan por la independencia evitan cargas fiscales, pero también pierden acceso a capacitación continua y a redes de proveedores formales. A mediano plazo esto reduce la productividad agregada, ya que las empresas formales enfrentan escasez de mano de obra calificada mientras el talento se fragmenta en unidades productivas pequeñas y desconectadas.
Presión fiscal y protección social fragmentada
El Estado de México y la Ciudad de México concentran más de la quinta parte del valor agregado informal. En estas entidades la recaudación del SAT se ve directamente afectada, pues una cuarta parte de la producción nacional opera fuera del radar fiscal. La consecuencia inmediata es menor capacidad presupuestaria para ampliar hospitales, seguridad y educación. Al mismo tiempo, millones de trabajadores carecen de cobertura del IMSS, lo que traslada el costo de enfermedades y accidentes hacia el sistema de salud pública ya saturado.
Perspectivas contrapuestas entre actores
Los organismos empresariales como Concanaco advierten que la formalidad se vuelve insostenible por la carga administrativa, mientras asociaciones de emprendedoras impulsan programas para facilitar el acceso a financiamiento y registro. Los trabajadores independientes valoran la flexibilidad horaria y la posibilidad de ingresos inmediatos, pero reconocen la ausencia de ahorro para el retiro. Las autoridades hacendarias, por su parte, no han presentado incentivos fiscales concretos que reviertan la tendencia observada en 2025 y 2026.
Riesgos de sostenibilidad a futuro
Si la tendencia persiste, el país podría enfrentar un círculo vicioso donde la baja recaudación limite la inversión pública en infraestructura productiva, reduciendo aún más los incentivos para la formalización. Además, el envejecimiento de la población informal sin protección social incrementará la presión sobre programas asistenciales en la próxima década. La ausencia de un plan de contingencia que combine simplificación fiscal con acceso progresivo a seguridad social mantiene abierta la posibilidad de que el motor informal pierda fuerza cuando las condiciones macroeconómicas se deterioren.
El análisis del ITESO señala que la migración hacia la informalidad no responde únicamente a la búsqueda de mayores ingresos, sino a la percepción de que el sector formal ya no ofrece condiciones de estabilidad suficientes para sostener proyectos de vida de mediano plazo. Esta percepción, si se consolida, podría modificar de manera permanente la estructura del mercado laboral mexicano.
