El mercado laboral estadounidense mostró en junio una desaceleración más pronunciada de lo previsto, aunque la tasa de desempleo descendió hasta el 4,2 %. Las nóminas no agrícolas aumentaron en 57.000 puestos, una cifra inferior a los 110.000 que anticipaban los analistas consultados por Reuters y también por debajo del incremento revisado a la baja de 129.000 registrado en mayo. El dato se conoció un día antes de lo previsto por el festivo del 4 de julio.
Las revisiones a la baja de los meses anteriores refuerzan la percepción de que el ritmo de contratación se ha moderado tras tres meses de alzas más robustas. Esta evolución no parece indicar un deterioro abrupto, sino un ajuste que podría estar alineando las cifras oficiales con otras encuestas, como las de planes de contratación de pequeñas empresas, que ya venían reflejando una demanda más contenida.

Reacciones de los mercados y política monetaria
Antes de la difusión del informe, los futuros de tipos de interés asignaban una probabilidad del 50,7 % a un recorte de tasas en la reunión de septiembre de la Reserva Federal. El dato de empleo, al situarse por debajo de las expectativas, podría inclinar ligeramente la balanza hacia una postura más flexible por parte del banco central, aunque las proyecciones trimestrales de junio seguían apuntando a posibles alzas este año.
La Fed mantuvo en junio su tasa de referencia entre el 3,50 % y el 3,75 %. Los analistas consideran que la autoridad monetaria observará si la moderación del empleo se consolida antes de modificar su senda de política. La llamada “tasa de equilibrio”, que sitúa entre cero y 50.000 los puestos necesarios para absorber el crecimiento de la población activa, ha descendido por las restricciones migratorias, lo que ayuda a explicar por qué el desempleo se mantiene estable pese al menor ritmo de contratación.
Factores estructurales y percepción de los consumidores
El nivel históricamente bajo de despidos sigue siendo el principal sostén de las nóminas. Las empresas, tras las dificultades para encontrar personal tras la pandemia, han optado por retener plantilla incluso ante las incertidumbres derivadas de los aranceles del año pasado y del reciente conflicto en Oriente Medio. Tras el acuerdo de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, que ha devuelto los precios del petróleo a niveles previos al conflicto, algunos economistas estiman que los riesgos a la baja para el empleo han disminuido.
Sin embargo, una encuesta del Conference Board difundida el martes reveló que la proporción de consumidores que considera “difícil conseguir trabajo” se mantiene cerca de máximos de los últimos cinco años y medio. Esta percepción contrasta con la solidez de las nóminas y sugiere que el mercado laboral, aunque estable, ya no ofrece las mismas facilidades de inserción que en etapas anteriores.
Perspectivas para el segundo semestre
Los datos de junio no alteran de forma sustancial el diagnóstico general de un mercado laboral resiliente pero en fase de enfriamiento gradual. La combinación de menor creación de empleo, revisiones a la baja y estabilidad de la tasa de paro dibuja un escenario en el que la Reserva Federal dispondrá de más información para calibrar el momento y la magnitud de cualquier ajuste de tasas. Mientras tanto, las empresas parecen priorizar la retención de personal ante la incertidumbre geopolítica y comercial, un comportamiento que hasta ahora ha evitado un repunte significativo de los despidos.
