El euríbor sube al 2,855 % en julio

Madrid, 3 ago (EFE).- El Banco de España confirmó este lunes que el euríbor a doce meses, el índice de referencia más utilizado para calcular las hipotecas variables en España, cerró julio con una tasa media del 2,855 %. El dato supone un aumento frente al 2,798 % registrado en junio y sitúa al indicador en su nivel más elevado desde septiembre de 2024, cuando alcanzó el 2,94 %.

La evolución del índice devuelve presión a los hogares cuyos préstamos se revisan anualmente durante estas semanas. En comparación con julio de 2025, cuando el euríbor se encontraba en el 2,079 %, la subida interanual es de 0,776 puntos porcentuales. La diferencia se trasladará a las cuotas de las hipotecas variables que tomen como referencia el dato de julio y que actualicen sus condiciones conforme a la revisión prevista en cada contrato.

Un repunte que encarece las revisiones hipotecarias

El impacto concreto depende del capital pendiente, el plazo restante, el diferencial pactado con el banco y la frecuencia de revisión. Como referencia, una hipoteca de 150.000 euros a 25 años, con un interés equivalente al euríbor más un diferencial del 1 %, afrontará un incremento aproximado de 720 euros al año al comparar las condiciones actuales con las de hace doce meses.

Para un préstamo de 300.000 euros con el mismo plazo y diferencial, el aumento anual se acercará a los 1.500 euros. Estas cantidades son estimaciones orientativas y pueden variar según el momento exacto de la revisión, el sistema de amortización y la deuda que aún quede por devolver. En los préstamos con revisión semestral, el efecto puede reflejar antes otros valores recientes del índice.

La subida no afecta por igual a todos los hogares. Las hipotecas a tipo fijo mantienen estable su cuota, mientras que los préstamos mixtos solo quedan expuestos al euríbor durante el periodo variable previsto en el contrato. Además, una parte de los nuevos créditos concedidos en los últimos años se ha formalizado a tipo fijo, una tendencia que reduce la transmisión directa de los movimientos del índice a los presupuestos familiares, aunque no elimina su influencia sobre el mercado inmobiliario.

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El mercado cambia sus expectativas sobre el BCE

El ascenso del euríbor se produjo en un contexto de mayor incertidumbre sobre la trayectoria de los tipos de interés en la zona del euro. Expertos consultados por EFE relacionan el repunte con el recrudecimiento, a mediados de julio, de las hostilidades en torno al estrecho de Ormuz. La tensión impulsó el precio del petróleo y alimentó el temor a un repunte de la inflación, factores que suelen elevar las expectativas de tipos más altos y presionar al alza los tipos interbancarios.

Ignacio Cantos, gestor de renta variable de Abante, describió julio como un mes “complicado” para los mercados. Según explicó a EFE, las previsiones de los inversores pasaron de contemplar una sola subida adicional de los tipos del Banco Central Europeo, o incluso ninguna, a descontar entre dos y tres aumentos antes de que termine el año. Ese reajuste de expectativas contribuyó a acercar el euríbor a la barrera del 3 %, pese a que el índice refleja también las condiciones de financiación y las previsiones del mercado para los próximos meses.

La relación entre el euríbor y las decisiones del BCE no es mecánica ni inmediata. El indicador incorpora las expectativas sobre el coste futuro del dinero, por lo que puede moverse antes de que el banco central modifique oficialmente sus tipos. Por ese motivo, un cambio en las previsiones de inflación, crecimiento o riesgos geopolíticos puede repercutir en las hipotecas incluso cuando la autoridad monetaria mantiene su política sin cambios.

La decisión de julio deja abierta la próxima reunión

El pasado 23 de julio, el BCE mantuvo los tipos de interés de la zona del euro en el 2,25 %. Sin embargo, después de la reunión, su presidenta, Christine Lagarde, reconoció que algunos miembros del Consejo de Gobierno habían debatido la posibilidad de elevarlos en septiembre. La referencia a esa discusión reforzó la percepción de que el ciclo de relajación monetaria podría haber llegado a una pausa o incluso enfrentarse a un giro, dependiendo de la evolución de los precios.

El dato de julio no determina por sí solo la dirección que seguirá el euríbor durante el resto del año. Su trayectoria dependerá de si las presiones energéticas se mantienen, de la respuesta de la inflación y de las señales que transmita el BCE en sus próximas reuniones. Si los mercados vuelven a anticipar recortes o estabilidad prolongada, el índice podría moderarse; si se consolidan las expectativas de nuevas subidas, las cuotas de las hipotecas variables seguirán sometidas a presión.

Para los hogares, la consecuencia inmediata es la necesidad de revisar el calendario y las condiciones de sus préstamos. El aumento interanual del euríbor eleva el coste financiero de quienes afrontan ahora una actualización, pero el efecto se distribuye de forma gradual a medida que vencen las distintas fechas de revisión. La evolución de los próximos meses será determinante para saber si el repunte de julio representa un episodio puntual de volatilidad o el inicio de una etapa más prolongada de financiación hipotecaria más cara.

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